29/3/09

“Cuando trabajaba para Enrique Rihel, me decían el Fater. Siempre fui serio, respetuoso, pero también jovial y no temeroso. Cantaba, chiflaba, no haraganeaba, rendía y a mis trabajos lo hacía perfecto. Un día estaba haciendo una carrocería y prendí la radio, estaba sonando el tango Canaro en Paris, agarré dos electrodos e hice que tocaba el violín, mirá como lo llevo le digo a los otros compañeros, me toca de atrás Riehl y me dice: -dale Fater que vas lindo-, de ahí me quedó ese apodo”, (risas).
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Nació en San Salvador el 2 de diciembre de 1955, contrajo matrimonio a los 20 años con Gloria Racca con quien formo su familia junto a sus dos hijos, Natalia y Alexis.
“Luego de hacer el colegio secundario comencé a trabajar en carpintería, para ayudar a mi abuelo que era muy humilde y necesitaba ingresos. Él fue quien me crío desde chico”.
“Me dediqué al ciclismo, entrenaba mucho, representé tres veces a San Salvador en el Campeonato Entrerriano, en el año 1975, entrenaba a la siesta y a la noche, después del trabajo. Cuando íbamos a correr a Concordia viajábamos en tren, siempre aprovechaba y compraba cancioneros de tangos en algún Kiosco antes de ir a la terminal para aprender las letras, porque aquí no se conseguían”.
“La carpintería me apasionó. Trabajé 5 años, desde los 15 a los 20 años, aprendí mucho con Hugo Ledesma que trabaja muy bien. Le pedí trabajo sin saber nada, hacíamos muebles, en ese tiempo se lustraba con goma laca, y tenía que haber el mejor de los soles, nada de humedad para que seque bien. Después con el tiempo apareció la formica. En la carpintería se me prendió el tango, porque Ledesma escuchaba Radio Cultural o Tabaré de Salto y escuchando me aprendí todos los tangos de Carlos Gardel. Comenzó a gustarme mucho, yo lijaba mientras cantaba y comprendía la importancia de las letras, porque para mi el tango antes no significaba mucho, pero me di cuenta que las letras no eran ficticias, lo que decían tenían una relación con la realidad, por eso le diría a la juventud que se sienten a escuchar un buen tango”.
“Luego me ofrece trabajo Enrique Riehl para su empresa, quien tenía referencias mías que manejaba muy bien el metro y la escuadra. Aunque yo no sabía soldar me dijo:-haga de cuenta que la carrocería es como un mueble de madera pero más grande y de chapa Don Joannaz- y tenía razón”.
“Después trabajé en el Parque Nacional El Palmar, hice dos chalet con enmaderado a la vista. Ahí me conoció Roberto Mercader, dueño de una metalúrgica, aunque no quería volver a ese trabajo volví y trabajé 5 años más ahí”.
“Últimamente me he dedicado a la metalúrgica artesanal o artística para las casas”.
“Vengo de una familia de músicos. Benito y Cipriano Casse son hermanos de mi abuela, integrantes de la Orquesta San Salvador con típica y característica, me gustaba ir a los ensayos”. “Tal vez la música sea congénita, pero no lo sé, yo vivo cantando y en la vida me la paso cantando, siempre para mi nomás, una costumbre, en el trabajo, en la calle, donde sea. Recuerdo que en el viejo y popular boliche La Marina fue el primer lugar que canté en público”.
“Como referente del tango me gusta Jorge Falcón, por el estilo de tango, el fraseo y su timbre de voz que tiene. También me gusta mucho la forma de decir de Roberto Goyenece que se destaca por la forma que va conversando el tango, como dice Cacho Castaña: -el tango no se canta, porque el tango se lo dice-. Me pasa algo especial con Roberto, porque es un gringo y porque es tan igual a mi abuelo físicamente, con sus canas blancas".
"Como tanguero voy a perder punto diciendo que no me gusta Carlos Gardel, porque invoca una voz que tal vez por haber estado en Francia, las palabras las pronuncia mal. Entonces la dicción deja mucho que desear, pero si reconozco que se destacó por el tono y la impostación de la voz, es una característica o virtud de él”.
“Los tangos que yo canto los elijo generalmente por la letra, lo mismo para recitar una poesía, hay tangos que a mi no me dicen nada, hay otros que canto y me compenetro, me erizo, me llega muy profundo. Antes de subir al escenario o la previa estoy lleno de miedos, pero cuando escucho el bandoneón esos temores se transforman en ansiedad de cantarle a la gente, yo siento que le estoy contando una historia, por eso necesito un tango arrabalero, del bajo, tradicional, que me llegué en lo profundo”.
“También me gusta bailar el tango, tomé cursos de baile. Tuve la oportunidad también de tener dos horas de clases de canto en Villaguay con un muy buen profesor y una vez también cursé un taller de música aquí en San Salvador”.
“He ido a las Milongas como se llaman en Buenos Aires, que son lugares para bailar tango. Hay una pareja de profesores que observa como baila cada uno, van explicando, enseñan como
caminar la pista para no pisotearte y ver las dificultades que la pista presenta”.
“Siempre escribo algo, generalmente tiene que ver con la nostalgia y el romanticismo, soy sensible, llego a las lágrimas mucho antes que otras personas, sobre todo en las cosas injustas, no me gusta la ambición sino la vida simple. Horas antes del día de la madre, Gloria se durmió en mis brazos y yo no había escrito nada, me surgió un sentimiento y escribí el poema Gota de Rocío”.
"Para el amor de mi vida Gloria Racca"
Gota de rocío
Te dormiste en mis brazos, y así comenzó tu día
y se inspiro mi poesía en tu sueño angelical
sos la gota de rocío que la flor quiere tener
sos la mirada mas tierna, que mis ojos pueden ver
sos mi amante, mi mujer,
sos la madre que a mi vida, me dió su razón de ser
sos aquella adolescente, de la cual yo me enamoré
“Veo que el hombre hasta ha perdido la iniciativa de decir los piropos que provocan a la mujer, creo que le ganó la grosería, y es ahí donde se cambian los roles, hoy en día la mujer busca piropear al hombre porque el varón no lo hace, tal vez por su mismo machismo”.
“Una vez fui a trabajar a la estancia Flor de Lis, un señor me contó toda la historia y le dije que escribiría algo referido a eso, inmediatamente mira a su mayordomo, y le dice: -Escuchá, Alfredo le va a escribir una canción a la estancia, organizá una fiesta-. Reuní todos los datos como se había formado la estancia y escribí una milonga. A partir de entonces se hace la fiesta todos los años en aquel pago”.
“Creo que hay que quererse, abrazarse y besarse más, estamos perdiendo los principios, los valores familiares, los sentimientos profundos de amor. Yo me siento un hombre pleno, y puedo afirmar que no es necesario ser malo y rudo para ser hombre. El corazón no se equivoca, solo hay que saber escucharlo. El hombre también puede llorar, decir te amo, y seguir siendo hombre”.
12/2/09

La identidad de un lugar, su idiosincrasia, esta constituida no solo por el aporte de las personas que han vivido o viven en él, el paisaje que lo contiene, arraiga la cultura de la naturaleza, esa que nos hace distintivos de los demás. Nuestra zona, caracterizada por la diversidad de orígenes de sus habitantes, tiene una enorme riqueza en la contribución de hombres y mujeres que han forjado con mucho sacrificio, el patrimonio social y cultural. Hugo René Cattáneo, es un vecino de esos silenciosos, de andar tranquilo y mirada serena, pero lleno de inquietudes, como la que lo llevó a crear la bandera del jinete, participar en política (fue vice intendente entre 1999-2003) y ser parte de distintas instituciones de nuestra ciudad. Aquí nos cuenta con su espontaneidad, parte de su vida.
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“Nací en la Colonia Cóndor, el 28 de septiembre de 1938, vengo de una familia pobre, cursé solo 3 grados en la escuela de la colonia, en ese tiempo existía solo primer grado, primero superior y segundo grado, éramos cuatro hermanos, tres varones y una mujer”.
“En el año 1959 empezamos a sembrar arroz, yo estaba haciendo el servicio militar, me licenciaron el 19 de octubre de ese año y cuando llegué a casa me estaban esperando para la siembra del arroz, recuerdo que eran 5 ha era una sociedad familiar, ya son casi 50 años que estamos con este trabajo”.
“Nuestra infancia la repartíamos entre la vida que le corresponde a un niño y trabajando en el pastoreo de las vacas, en aquella época no había tantos alambrados, el único lugar era el potrero donde se encerraban de noche los animales”.
“Hoy en día no es tan rentable producir arroz, si bien la tecnología a facilitado mucho el trabajo, también tiene sus costos, antes las tierras tenían buena fertilidad por su poco uso, se obtenían buenos rindes, a lo mejor en estas épocas los rindes sean mayores porque hay otros manejos del cultivo, pero hay que agregarles fertilizantes, combatir las malezas, lo que también acrecientan los costos”.
“Casi todo el trabajo de cosecha era en forma manual, con la hoz y bolsas, que había que cuidarlas que no se embarren ni se mojen, las máquinas que había eran muy rudimentarias, las bolsas se las cargaba en un carro y se las arrimaba al secadero, se hacía el secado al sol, se desparramaba el grano sobre arpillera, si el día estaba lindo y seco todo era más fácil, pero si se nublaba y amenazaba con llover, había que juntar todo de nuevo y esperar que el tiempo mejore”.
“Existían algunas cosechadoras automotrices, así les llamábamos, que tenían ruedas de oruga pero también estaban las de arrastre, que eran a vapor, movían una cinta que accionaba todo el mecanismo, en esa cinta se cargaba con horquillas el arroz que había sido cosechado a mano y luego se juntaba en bolsas y estibaban hasta que los camiones las lleven”.
“La diversión pasaba por las pistas de baile, había una muy famosa que era la de Vallejos, funcionaba donde estaba el bar “El Resorte” (Malarín y Sta Teresita), también estaban los bailes de carnaval, la orquesta más conocida era la Orquesta Típica y Característica San Salvador, los corsos se hacían en la calle 3 de Febrero, desde el hotel Argentino hasta la hoy Av. de los Rusos, se juntaba muchísima gente, las colonias eran muy pobladas en esa época así que medio nos encontrábamos todos ahí".
"Los bailes se hacían casi todos los fines de semana, pero cuando se organizaba algo en alguna colonia, en el pueblo no se hacía nada, porque la gente prefería ir al baile de campo".
"No había disc-jockey, así que las orquestas tenían un repertorio largo, en los intervalos por lo general se ponía a algún dúo o trío para rellenar un poco. El predio se lo acondicionaba carpiéndolo y cerrándolo con las bolsas de arpillera, las mismas que usábamos para embolsar el arroz y en el invierno le hacíamos un techo del mismo material".
"La iluminación era el problema (risas), se usaban los soles de noche a kerosén, en una oportunidad se organizó un baile de carnaval en la pista del señor Caire, en un largo de unos 150mts, se habían puesto cada 20mts aproximadamente un palo con un farol, el tema era que había que darle fuelle a los faroles para que no se apaguen, así que el encargado de hacer ese trabajo iba y venía, cuando llegaba a una punta, ya se le había apagado el de la otra (risas), era común, nadie se asombraba, lo complicado era para las madres que llevaban sus hijas, cuando se apagaba algún sol de noche, corrían el riesgo de que se les pierdan, por eso muchas llevaban linternas (risas).”
“Casi todas las cosas que comíamos, la producíamos en el campo, se comía bien, siempre había alguna vaca o cordero para carnear, teníamos horno para hacer pan, huerta, gallinas y pollos, pavos, chanchos y árboles frutales de donde sacábamos la fruta y se hacían compotas o dulces. A veces aprovechábamos que el horno quedaba caliente y le poníamos muñatos, también hacíamos choclos asados pero en la parrilla”.
“La relación del campo con el pueblo era muy buena, porque el campo vivía del pueblo y el pueblo vivía del campo, todas las semanas se traían los huevos que se juntaban, cada colono tenía 300, 400 o 1000 gallinas, no era como ahora con estos gallineros grandes que hay que producen a gran escala, pero había mucha gente en el campo, cada arboleda que ustedes vean ahora, correspondía a una familia; en nuestra colonia, las tierras estaban repartidas entre 60,75 y 100ha por colono, hoy no queda casi nadie".
“La gente se fue yendo, porque no tenía las comodidades como luz eléctrica, escuelas, centros de salud y buenos caminos, en los lugares que tenían estos servicios se han ido pocos.”
“Hoy el campo está muy complicado, una es la cuestión climática, eso es algo que no podemos controlar, y lo otro es la impositiva, está recargado de impuestos pero de forma desigual, no es lo mismo quién tiene miles de hectáreas, que quién tiene 100 o 200ha, el combustible tiene impuestos, los repuestos tienen impuestos y así con otros rubros de la producción, sobre algún peso que te queda tenés que pagar impuesto a las ganancias, no digo que no haya que pagar, pero no en esa forma”.
“El avance de la soja ha sido perjudicial para nuestra zona, aquí siempre se hizo producción mixta, agricultura y ganadería, hoy ya no es así, quién quiere hacer ganadería, hace una ganadería cara”.
14/12/08

EL 10 Diciembre de 1983, la democracia retorna a nuestro país después de 7 años de dictadura militar. El miedo y la desesperanza, se habían apoderado de la ciudadanía, los que se atrevían a enfrentar al sistema destructivo de gobierno, lo pagaban con cárcel o la muerte. Dar la cara políticamente era una situación muy riesgosa; tanto por volver a fracasar en el intento de hacer funcionar las instituciones como la seguridad personal misma.
Rubén Rey, fue el primer intendente electo hace 25 años, nuestro humilde reconocimiento para él y quienes lo acompañaron en tan difícil tarea.
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“Nací en La Clarita, en un hogar muy humilde, pero a mis 2 años mi familia se trasladó a San Salvador, al barrio El Mondongo, 6 años vivimos en el barrio, mi padre empieza a trabajar en la estancia El Cóndor y nos volvimos a mudar, ahí comencé a estudiar en la escuela Nº 50, también viví en la Colonia Berro, era una situación ambulatoria por el trabajo de mi padre, cuando tenía 8 años recalé en la Escuela Nacional Nº 11, que estaba en Av. Malarín y San Lorenzo, en ese lugar después empezó a funcionar la Cooperativa Agraria, enfrente estaba el diario RENOVACIÓN de Don José Acevedo, luego la escuela se muda donde actualmente es la escuela Nº 9, y ahí termino 6to grado.”
“El nivel económico de mis padres no daba para seguir estudiando, ya que tenía que ir a otra ciudad, así que tuve que salir a trabajar cuidando un motor de una arrocera con los hermanos Sigot, también en un taller mecánico de Armando Verna y Eduardo Marzoratti, en calle Irigoyen y Urquiza, reparábamos motores de auto y arroceras, era la época de los motores OC (sic), que los sacaban de las cosechadoras viejas, los preparábamos para después aplicarlo a las bombas arroceras, trabajábamos muchísimo, fui guarda de El Cóndor , en el año ´54, el chofer era Don Manuel Enrique, el fundador de la empresa, fui empleado del correo también.”
“A los 20 años me incorporé al servicio militar en Concepción del Uruguay, entré a fines del ´55 y salí en marzo del ´57, la pasé muy mal en el regimiento, físicamente soy chico, estaban los militares en el poder, habían derrocado a Perón en setiembre del ´55 y varios estábamos marcados por peronistas, yo lo era desde mis 18 años cuando me afilié al partido Peronista, así se llamaba en ese tiempo. El peronismo me cautivó por la transformación social que produjo en el trabajador, sobre todo en las primeras medidas que tomó Perón cuando llegó al Ministerio de Trabajo, como el estatuto del peón, luego con la construcción de escuelas y hospitales, todo esto me convenció.”
“Fui corresponsal del Diario El Sol de Concordia, escribía algunas cosas y mandaba, la comunica-ción no era como ahora. En ese momento llegué a vender con cuatro canillitas, de 150 a 160 ejemplares diarios, creo que nunca volvió a ocurrir. Aquí se editaba el semanario Renovación de José Acevedo, después si mal no recuerdo, salió Nueva Era, de Julio Bracco, cuando este desaparece vino El Paladín, de Mario Jourdán con quién tuve una gran amistad y trabajamos mucho tiempo.”
“En el año ´73 ingresé a la política como candidato a concejal y fui electo presidente del concejo hasta el ´76 que vino el golpe militar, eran tiempos difíciles.
“No se conseguía gente que diera la cara en política, porque los militares te aflojaban para que des la cara, después te daban el golpe cuando sabían quién eras. Esto me pasó entré en el ´73 y en el ´76, nos metieron presos a todos, recuerdo a algunos concejales como Sigot, Santos, Moyeví que era radical, creo que una de las figuras políticas más brillantes que tuvo el radicalismo de San Salvador, también Aldo López, Mirta Guigou, son los que me acuerdo”.
“Había un régimen de representación distinto de ahora, el que ganaba ponía cinco concejales y los otros eran proporcional. El intendente era Roberto López, peronista. Yo presidente del concejo, más cuatro concejales, o sea que el ganador quedaba en minoría en el concejo. Se hacía difícil, pero todos teníamos en claro que lo que estaba bien sea de quién fuese la idea se hacía y lo que estaba mal se discutía.”
“Cuando se produce el golpe militar, quedo detenido pero en mi casa, me tenía que presentar dos veces por semana en la policía y comunicar cualquier viaje a otra localidad, hasta el año ´83 que se hacen elecciones nuevamente y vuelvo a ganar. A nivel nacional arrasó Alfonsín y en la provincia ganó Montiel, acá ganamos por unos 70-80 votos aproximadamente. Fue difícil armar las listas, nadie quería comprometerse, no se sabía cuanto iba a durar, ya nos había pasado. Sin embargo creo que se hicieron muchas cosas bien, había que argumentar las propuestas, se generaba mucho debate, así y de este modo, nos llevábamos bien, nos respetábamos, por ejemplo cuando desde el Ejecutivo se enviaba un proyecto de ordenanza, se la mandaba con do o tres artículos esenciales y el resto que lo discuta el concejo. Diez personas pueden ver mejor que una.”
“En el año ´91 me proponen ser de nuevo candidato, acepté y volví a ser electo, estuve hasta finales del ´93, en ese ínterin tuve una cirugía mayor, triple by-pass coronario, quedé imposibilitado de seguir y tuve que renunciar y completó mi mandato Raúl Bordet, puedo decir con un poco de ego que jugué seis elecciones y gané las seis. En el ´73 internas y generales. En el ´83 internas y generales. Por último en el ´91, internas y generales. Se han dicho algunas cosas públicamente de mí, pero ya está.”
“Pertenecí a la organización Montoneros, no tengo porque negarlo, fue en la parte política, no en la armada, no empuñé armas. Algunos compañeros míos si anduvieron, de los que no hemos tenido más noticias, teníamos conexión con ellos, obviamente. Había un muchacho de apellido Caire, él era de la colonia Arroyo Barú, murió en Margarita Belén, según dicen, encadenado, tenía contacto permanente conmigo. Los hermanos Méndez que vivían acá desparecieron en Santa Fe.”
“Ha cambiado muchísimo la forma de hacer política, casi no hay vocación de servicio, para mí eso es hacer política, teníamos libertad de pensamiento, no había caudillos que te decían que hacer, éramos todos compañeros como decía la doctrina justicialista, discutíamos las ideas y después la proponíamos. El Justicialismo hoy, tanto a nivel nacional, provincial y local tiene amos, algo muy malo para el partido y la sociedad.”
“Mi tranquilidad y orgullo es mostrar la familia que tengo, mi esposa María Ester Duarte, con quién voy a cumplir 50 años de casados, mis dos hijos, tres nietos y una bisnieta.”
20/10/08

“Antes viajar desde Paraná hasta acá era un calvario, los caminos eran un desastre, cuando estudiaba, la única oportunidad que tenía de visitar a mi familia era en las vacaciones desde noviembre a marzo y en Julio, en la vacaciones de invierno. Una vez salíamos de Paraná en un colectivo viejo, Empresa El Montaraz, le habíamos puesto vos salís pero no sabes si llegas (risas), antes de salir de la ciudad se le salió una rueda, menos mal que el chofer hizo unas maniobras y logró pararlo, porque era una calle en bajada, nos mandan un coche nuevo, salimos a la 7 de la mañana y llegamos a Villaguay a las 4 de la tarde, para que tengan una idea de los caminos, ¡los pasajeros a veces nos teníamos que bajar a empujar el colectivo que se había encajado en el barro!”
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“Mi padre nació en España, vino a los 14 años al país, se radicó cerca de Paraná y para el año ´30 se radicó en San Salvador, trabajaba en la agencia Ruby (sic), vendía autos, el negocio estaba donde ahora hay un local que fabrican lonas.”
“Nací en los alrededores de San Salvador el 14 de marzo del año ´42, mis padres tenían un campito cercano al pueblo, teníamos animales y fabricábamos ladrillos, treinta mil al mes, eran unos ladrillos bien cuadrados, éramos una familia numerosa, once hermanos, hice la escuela primaria y luego me fui a estudiar mecánica industrial a Paraná, seis años estuve allí, cuando terminé me volví a San Salvador, pero no conseguí trabajo de mecánico, así que terminé trabajando en un gallinero, juntaba mil quinientos huevos por día, me gustaba hacerlo, entregaba diez cajones por semana en lo Bernardi y pagaba la diferencia por la comida de la semana que yo sacaba, siempre fue así, al hombre de campo siempre se lo ha jodido, una vez vino Luís Gerard y me dice que hay que poner criaderos de gallinas porque era el negocio del día, le contesté que lo que me decía era verdad, eso era como en el mes de mayo; pensá que vas a tener tus frutos como en noviembre cuando estén poniendo y vas a perder plata; pasado un tiempo lo encuentro y le pregunto como le va, y me dice -tenías razón, era el negocio del día- (risas).”
“Mi primeros trabajos como mecánico fueron con motos, había varias marcas, Gilera, otras con motores Sacht (sic), algunas Zanella, Zanetti –Capriollo y otras que no recuerdo, tenía varios clientes, uno de los problemas era y creo que sigue mas o menos igual, es que traían las motos después que los dueños le habían metido mano y por ahí se mandaban alguna macana que era difícil de solucionar, como romper las roscas de los tornillos.”
“Con el tiempo fui agregando servicio mecánico para autos, así que me dediqué a los Citroen, también al 4L y 4S, tenía muchísimo trabajo, le dedicaba hasta 16 horas por día, me fui aislando de la vida social y tuve mis consecuencias, me internaron por diez días, estaba como muerto, los médicos le decían a mi señora que solo un milagro me podía salvar, al día 11, parece que abrí los ojos y todos se esperanzaron ¡todavía estoy entre los vivos! (risas).”
“Mi primer contacto con el teatro lo tuve al finalizar la escuela primaria en el año ´54 más o menos la maestra me da una hoja para que me aprenda el personaje, la obra se llamaba Por un palco del Real, participaban otras chicas del grado, recuerdo a la Nona Ale(sic), otra chica de apellido León y al resto no me acuerdo, así que ensayamos y la presentamos en el salón Fraternidad con un lleno total, esta obra casi me la acuerdo toda, era una comedia hermosa.”
“Creo que en año ´66 o ´67 se formó la agrupación de teatro vocacional Blanco y Celeste, presentando Nazareno Cruz y el Lobo de Juan C. Chiappe, que dirigía Luis Virgilio Poroto Carballal. En el reparto participaba: Mirta “Pochi” Torrez, Mario Pirez, Luis Salcedo, Héctor Córdoba, Francisco Pirez, Américo Córdoba, Luís Carballal, José Bouvet, Tique Luy, Chucho Silva. La apuntadora era Irma Miraglia.
Luego se formó Candilejas, que se presentaron en la Fiesta Nacional del Arroz que se hizo en los galpones de la Cooperativa Arrocera, con la obra Barranca abajo de Florencio Sanchéz, ahí conocí a Luís Salcedo, que era el director y retomé mi trabajo actoral un tiempo después, porque en esta obra yo no actuaba, sino que colaboraba con la preparación del espectáculo, me gusta mucho el teatro.”
“Esta obra la presentamos como en quince lugares, teníamos un escenario completo que lo trasladábamos donde fuera necesario, lo armábamos en el día, con todo lo que hiciera falta, lo hacíamos con mucha responsabilidad.”
“Participé en un montón de obras con el grupo Candileja, otra que recuerdo es la obra El Malentendido de Albert Camus. En el reparto participaba: Pochi Torrez, Haydée Lagos, José Bouvet, Mary Berruet, y yo. Los apuntadores eran: Laura Mancinelli y José Abasto y el director Luís Salcedo.”
“Cuando Candileja desaparece comenzamos con Ronda ya en la década del ´80, el nombre se lo pusieron por la ronda de la arrocera, con la dirección de Carlos Migoni.”
“Hoy la actividad teatral la veo bien, pero un poco rosa para mi gusto.”
“Creo que una pérdida importante del patrimonio comunitario es la del salón Fraternidad, era un lugar hermoso, con mucha más capacidad que la sala San Martín, es una parte importante de nuestra historia cultural y social, es una pena que no se lo haya preservado.”
“En una época incursioné en publicidad, tenía instalada lo que se llamaba red fija, cuatro parlantes colocados altos en distintos lugares del pueblo, me encargaba de difundir la cartelera, algún acontecimiento social y publicidad para los comercios, prácticamente era mi medio de vida. Recuerdo una vez vino una banda a tocar, y me daba lastima que la gente que no había venido se lo perdiera, entonces tomé una escoba y amarré el micrófono en la punta, le dije a un pibe que me lo tenga bien alto por encima de la banda para que pudiera captar mejor el sonido y se escucho bien en todos lados.”
“Estuve diez años de presidente de la cooperadora de la Escuela Técnica, logramos cosas muy importantes como la construcción de aulas, entre otras cosas, fue muy lindo.”
20/9/08
"En el año 1970 aproximadamente cuando yo vivía en Buenos Aires, una noche fui a ver un partido de fútbol donde jugaba mi querido San Telmo, que enfrentaba a Bánfield en la cancha de Racing. Recuerdo que San Telmo ganó (1-0). Estando yo en la tribuna compré una revista de San Telmo. Terminó el partido y para regresar a la capital me fui a la estación Avellaneda y me encontré con la barra brava del “Taladro”, ¡¡¡que julepe!!!... se me vinieron al humo y me querían matar porque habían visto la revista que traía. Uno me dice: -a ver che, que tenés ahí… aaaaah… mira…la revista de San Telmo, ¿me la podes prestar? – y delante de mi cara bien cerquita me la hicieron pedacito, me salvó que justo llegó el tren de ellos que se iban a Bánfield y yo a la Capital, fue un susto muy grande, casi me afloja el vientre” (risas).
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“Nací en Lucas Sud, departamento Villaguay, hice la primaria en la escuela Nº 38 Manuel Dorrego, de Colonia San Gregorio, éramos 12 hermanos, 7 varones y 5 mujeres, mi papá era hojalatero, aparte araba con un arado de una reja para sembrar arroz, el patrón de él, fue uno de los primeros arroceros de la zona, de apellido Jaquet, en esa época todas las familias producían casi todo lo que consumían, nosotros teníamos ovejas, vacas lecheras, chanchos, gallinas, éramos pobres de bolsillo, pero ricos del estómago y alegrías (risas)”.
“Mi papá era un gringo muy dado, hacía latones y las famosas calderitas chatas para los troperos, no discriminaba a nadie, le teníamos un respeto bárbaro, si nos mandábamos alguna macana, ¡las palizas que nos daba! La educación que le dan a uno perdura para siempre”.
“Otra de las actividades de mi viejo era la de músico, tocaba la verdulera, es la misma que tengo yo, había otro vecino que tocaba la bandónica, es un instrumento parecido al bandoneón, de apellido Mildemberger (sic), y un tal Mildemberg que tocaba acordeón a piano, eso ya era otra cosa, mi viejo también tocaba chamamé con la armónica, se armaba cada baile, todos entreverados, gringos y criollos, por lo general en un galpón, alumbrados con faroles a querosén.”
“De mis hermanos, las 3 mayores son mujeres, ¡imagínense! los chimangos vivían revoloteando por mi casa (risas), entonces los pretendientes organizaban las farras, se peleaban para hacer fiestas y mi viejo que más quería, ellos pagaban todo, cordero, bebidas y lo que hiciera falta, era muy lindo porque iba todo el vecindario, también para Navidad y Año Nuevo se compartía la fiesta, si alguno la organizaba un año y la quería repetir el próximo, los demás se ofendían, los viejos antes eran un poco así, mirá ahora, están esperando que alguien haga algo (risas).”
“A los trece años, me vinieron a buscar de un colegio de salesianos de San Antonio de Areco, hay aprendí muchas cosas, también estuve en Gral. Pirán, al sur de la provincia de Bs. As, cerca de Mar del Plata, ahí quedé maravillado con las pilchas que lucían los gauchos, se ponían las mejores ropas, de ahí es que traigo el gusto de vestirme de gaucho, me quedó eso, una imagen tan linda, cuando salís de tu pueblo, vas descubriendo otras cosas que a lo mejor ni te las imaginas.”
“Después de once años regresé a San Salvador, mi primer lugar de residencia fue el barrio El Mondongo, no conocía a casi nadie, empecé a conocer gente por las canchas de bochas, íbamos con unos hermanos míos, después de trabajar, en vez de quedarnos en casa, nos íbamos a Unión o Santa Teresita, ahí empecé a hacerme conocido y a llamarme Josecito, porque era de los más chicos que jugaban, pero los que me bautizaron artísticamente fueron el zurdo Barboza y Galeano (Marcelo), en el programa del desaparecido Folo, fuimos a tocar y ellos me presentaron como Josecito Wagner y su verdulera del Litoral, ¡yo no sabía que decir! Y así es como me presento hasta el día de hoy. Le guardo un gran recuerdo a Folo, lástima que ya no se pasen tantos tangos en las radios, es una hermosa música.”
“Acá hubo y hay grandes músicos, empezando por Edmundo Segón, también Pocho Castagnino, era un gran guitarrero, muy concentrado en lo suyo, de los más actuales está Francisco Monzalvo y su hermano. Yo conocí muy bien a don Segón, casi todos los conjuntos de época los dirigía él, siempre decía que es lindo ser músico, pero a veces hay que pasar por cada situación, contaba una anécdota donde los habían contratado para tocar en un baile de campo, era un galpón que era gallinero, ¡las gallinas las sacaban pero los piojos quedaban! (risas).”
“Mi debut musical fue en el año ´68, en la escuela donde yo había ido, también estaban Pocho Castagnino, el Topo Caire y creo que el carancho González, tocaron un ratito porque se venía la lluvia y se fueron, la fiesta se quedó sin músicos, entonces el Negro García me dice de ir a buscar el acordeón y el trajo la guitarra, entre refucilos y truenos le mandamos música toda la noche, esa fue mi primer actuación en público y que bailó la gente, los organizadores en agradecimiento nos querían pagar, pero no aceptamos, así que Mildemberger, un vecino del lugar, agarró un sombrero y empezó a pasarlo, ¡juntó un montón de plata!, nos sentamos con el Negro en un rincón escondido y nos repartimos la recaudación (risas)”
“Empecé a tocar con el acordeón de mi padre, lo compartía con dos de mis hermanos, que también tocan, cuando el mayor se va hacer el servicio militar, me la pasa a mi, pero yo vivía en Bs. As, y el instrumento estaba aquí, cuando regreso lo tenía mi padre, recién después que me casé, vino un día el viejo y me dijo-José te dejo la cordiona (sic), así que empecé despacito nuevamente a practicar.”
“En la colonia solo se hablaba en alemán, la mayoría aprendimos castellano en la escuela, tenía un maestro-Félix Méndez-, el nos enseño a hablar, se enojaba cuando nos escuchaba hablar alemán, pero si en nuestras casas era el idioma que conocíamos, el castellano no lo entendíamos, mi mamá no sabía nada pobre, en vez de decir-somos parecidas, decía, somos parece (risas)-.”
“Una vez vinimos al pueblo con mi vieja, a la tienda del turco Achur(sic), ella tenía unos ahorros y quería comprarle un regalo para sus hijos, en ese entonces existían las camisas Lave y listo, que las lavabas, colgabas y se secaba, era como de plástico, en verano no te entraba ni un aire ¡a la legua te sentían el olor cuando venías! (risas), nosotros no queríamos esas camisas, pero era la moda y el turco traía eso, mi mamá como no sabía expresarse le decía-otro color, otro color-, en vez de decirle otra tela, y el turco ya no sabía que mostrarle ¡transpiraba nervioso!”
“Siempre se pueden hacer cosas, se puede mejorar, no importa la edad, mis expectativas son tocar con chicos que van a la escuela, que están estudiando y aprendiendo como yo, mi sueño es integrar un conjunto musical, estoy empezando a leer y escribir música, me gusta mejorar, no bajo los brazos.”
20/7/08

“Si mal no recuerdo el primer equipo oficial de Sportivo se formó en 1952 y en el ´56 o 57 me puse por primera vez la camiseta de Sportivo, la pelota era de cuero, ¡imagínense los días de humedad y la cancha sin techo! Era toda una proeza jugar, a eso súmenle si había viento, tirabas de media distancia y no sabía donde iba a caer la pelota (risas), las luces eran 5 focos que estaban colocadas en unos eucaliptos atrás de los aros, me acuerdo como si fuera hoy.”
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“Nací el 12 de abril de 1946, aquí en San Salvador, desde chico me fui inclinando deportivamente por el básquet y el fútbol, comencé a practicar en la cancha de Nuevo Rumbo, que estaba donde ahora están los monoblocks, todos los 25 de mayo y los 9 de julio se hacía un partido, que vendría a ser como un clásico, entre Unión y Nuevo Rumbo, el pueblo se dividía en dos, se llenaba de gente que venía a alentar a los equipos, pero después apareció Sportivo (San Salvador), que estuvo y está ligado a mi familia, mi padre fue presidente, amaba el club, tanto mi hermano como yo vivíamos prácticamente ahí. Pero en realidad empecé a jugar en América, que era otro club de básquet, tenía la cancha sobre la calle Tte. Gutiérrez casi Urquiza, era de piso de tierra.”
“A los once años empecé a jugar en Sportivo y lo hice hasta los treinta y tres, en el año ´77 dejé de jugar en un campeonato que se hizo acá. Una vez tuve que volver por obligación, creo que era el año ´78 o ´79, había que jugar en Tala, y había pocos jugadores en el club, era un torneo de campeones, pero ya no era lo mismo, el físico no respondía mucho.”
“El básquetbol es un deporte noble, me gusta verlo y analizarlo, cuando yo jugaba me gustaba estar bien física y mentalmente, nosotros teníamos una mística, cuando digo nosotros me refiero a Carlitos Pandeani, Pedro Suen, el mono Bentancourt, era que estábamos convencidos de poder ganarle a cualquiera, tuvimos grandes derrotas pero la satisfacción más grande la tuvimos en el año 1965, Sportivo estaba afiliado directamente a la Federación Entrerriana, entonces intervenía en algunos campeonatos provinciales, después jugábamos amistosos, en ese año Concordia organiza el campeonato de selecciones, nos toca la zona junto a Gualeguaychú y Concordia, el viernes se enfrentan estos dos y el sábado nos toca con Gualeguaychú y el mismo día más tarde, jugamos con Concordia, con la cancha de Ferro llena, el ganador iba a jugar la final con Paraná, en el último momento le terminamos ganando. Recuerdo que un comentarista de radio decía que en San Salvador los únicos que habían quedado eran el cura y el comisario (risas), había muchísima gente de acá.”
“El primer entrenador que tuve fue el negro Ruíz Díaz, que era un empleado de banco que se casó con una chica de acá, y el que nos dirigía cuando salimos subcampeones era Lichi (sic).”
“La primer cancha de básquet de Sportivo estaba donde hoy se encuentra el patio de la escuela 1, en la esquina, era de tierra y las líneas se las marcaba con cal, pero cuando yo empecé a jugar, la cancha se había mudado donde está hoy con piso de mosaicos.”
“Cuando iba al colegio, en horario nocturno, en la antigua escuela provincial, junto con Edel Blanc , Pedro Suen que eran compañeros de división y el flaco Barsi, Bochón Lagos, Poroto y Pocho Gómez, salíamos a las diez de la noche, en pleno invierno y nos poníamos a jugar básquet en la cancha que no tenía techo, eran otros tiempos.”
“Siempre respeté la trayectoria de los que estuvieron antes, tanto de dirigentes como de jugadores, compartiendo o no sus ideas, el lema que tenían los dirigentes antes era -que podemos hacer por el club para que esté mejor-, a veces se escucha que te da el club, en realidad es uno el que le tiene que dar al club, todo se ha hecho a base de esfuerzos de la gente que colaboró.”
“El tipo que nos metió el básquet adentro fue el flaco Barsi, un luchador de aquellos, conoció una pelota de básquet recién a los 22 años y se puso a jugar, le guardo un gran cariño, era un fanático.”
“De la generación nuestra todavía hay dos en vigencia, Pedro Suen dirigiendo y Edel Blanc en la comisión, yo siempre fui un colaborador, aunque un año fui presidente.”
“Hoy al club lo veo estancado, no quiero hacer juicio de valores si sirve o no sirve, se que hacer participar a un equipo con jugadores rentados no es una tarea fácil, nunca lo fue, menos hoy, en la época que jugaban los negros había que pagarles en dólares, mas alla de las criticas con o sin razón, lo positivo fue que nunca se vio comprometido al club con las deudas, esa plata la respaldaban algunos dirigentes solicitando un crédito personal, fue una locura hermosa, hoy no se si acompañaría esa locura.”
“El básquet le sirvió a San Salvador para hacerse conocer a nivel país, y nosotros siempre tratamos de hacer lo mejor posible, ya sea cuando nos poníamos la camiseta o como dirigentes, siempre hay de las buenas y de las malas, por ejemplo, la jirafas que tiene actualmente la cancha, son una copia de unas que tenía el Luna Park, viajamos con el gordo Larrarte que las dibujó y las hicieron en el molino de Golden-Iglesias y si las querés sacar, aflojás cuatro tornillos y te queda el salón libre. La tribuna más chica también es desmontable, esta fue hecha por Edel Blanc, el gringo Pozzi (sic), Jorge Cracco, Raúl Gerard, Felipe Sereno y yo, teníamos todas las herramientas en el lugar, trabajábamos desde las 7 de la tarde hasta la 1 de la mañana.”
“Siempre hay cosas por hacer, no entro en eso de las críticas, el ser humano es proclive a equivocarse, digo que el club se ha estancado, pero la responsabilidad es del socio, tendría que ser más participativo.”
“A veces escucho a algunos padres que se quejan porque en la 1ra hay más jugadores de afuera que locales, lo que pasa es que por ahí se hace todo un trabajo desde las inferiores y cuando el chico termina el colegio se van a estudiar a otro lado, no les podes decir que se queden a jugar al básquet, esa es la realidad, hay muchísimos buenos jugadores que se pierden por esa razón.”
“La única deuda pendiente que me dejó el club y en esto lo voy hacer participe también a Pedro Suen, es no haber podido jugar en el Luna Park, ese era nuestro sueño deportivo, y en la vida otro de mis sueños seria verlo a mi nieto con la camiseta de Sportivo jugando al básquet.”
“Hoy predomina mucho la cultura del exhibicionismo y el facilismo, el valor moral esta en decadencia, se preocupan más por parecer que por ser cuando lo más importante es ser y no parecer, el dinero va y viene, son cosas secundarias, la educación la venís mamando desde la cuna, de tus padres, no hay nada que reemplace eso.”
20/5/08

“De todos los lugares que visité, el mejor trato lo tenían los alemanes, eran gente muy amable, en Francia, se me dio por enamorarme de una piba, después me tenían de loco bailando con las nenas (risas), otro lugar que estuve es Nueva York, ahí estaba con un compañero de apellido Percara, y de repente vino un tipo y me pegó una piña bien pegada, me noqueó, había una piba hablando conmigo y parece que le dio celos, apareció de repente, no me dio tiempo a nada, cuando reaccioné, mi compañero estaba repartiendo piñas para todos lados y la nena había disparado (risas)”.
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“Nací el 1° de mayo de 1909 en Colonia Nueva, dto. Colón, como Laurindo Federico José Novelli Guillaume, mis padres eran colonos, éramos 5 hermanos, se vivía otra vida, en el año ´27, coseché 100 fanegas de lino y me pagaron 2800 pesos, me compré un Chevrolet con rueda de disco, de esos colorados, que lo pagué 2000 pesos, me sobraron 800 pesos, ahora andá a comprar con una cosecha de 100 fanegas de lino algo”.
“Me acuerdo que vino el Príncipe de Gales, andaba paseando en el tren, era el año ´25, también el avión Plus Ultra de Ramón Franco, en el año ´26. Cuando tenía 24años me metieron de presidente del partido radical, me gustaba la política”.
“La vida en la colonia era lindísima, muchos hablan de la miseria de los años ´30, pero nosotros no pasamos necesidades, me acuerdo que el litro de vino salía 60 centavos, se lo comprábamos a un tal De Lorenzi, que después se vinieron a vivir para esta zona, la nafta valía 20 centavos, el pan valía 20, la carne 15 centavos. Todas las semanas iba en motocicleta desde la colonia hasta Concepción del Uruguay, a jugar a la lotería, era todo camino de tierra, un viaje largo pero lindo”.
“La escuela la hice en la colonia, escuela Nº 7 Tomás Godoy Cruz, hace poco me volví a juntar con un ex compañero de la escuela, Juan Lifchild, tiene 104 años. Un 3 de marzo me embarqué de Concordia hasta Río Santiago, donde me incorporé a la marina, en el mes de octubre salimos para Mar del Plata y después recorrimos todo el sur hasta junio del otro año. Conocí toda la costa, hasta el Faro del Fin Del Mundo que le llaman, en la isla De Los Estados, también Ushuaia, donde estaba el trencito que todavía anda, lo usaban para llevar los presos de una cárcel, ahora creo que lo usan para el turismo”.
“Había una isla que estaba llena de conejos silvestres, me llamaba mucho la atención eso, en ese lugar gané una medalla por un concurso de tiro, les gané a todos los guardia cárceles, que eran todos correntinos, yo me la pasaba tirando en el campo, así que no me resultó difícil”.
“Estuve también en la cañonera Paraná, participé el 6 de septiembre de 1930 en la revolución de Uriburu. Nunca me voy a olvidar cuando el vicepresidente de Uriburu nos vino a despedir antes de zarpar, yo era ordenanza del comandante, era el 10 de octubre, fuimos hasta el sur y volvimos en noviembre y salimos para Pernambuco en Brasil, tardamos 19 días, mirá si me acuerdo, después llegamos a Natal, un lugar maravilloso, gran cantidad de barcos y de frutos como el ananá y dátiles, en este lugar me metieron preso porque traía una bolsa llena de dátiles (risas), pero no había robado, solo lo saqué de las plantas silvestres del lugar, después me largaron”.
“De Brasil nos fuimos para Casablanca, ahí conocí el desierto del Sahara, así que pisé el desierto, desembarcamos en una lancha, éramos 34 cadetes que teníamos instrucción, desde la fragata nos tiraban cañonazos, eran ejercicios de entrenamiento. Desde ahí nos fuimos a Southampton, en Inglaterra. Después seguimos a Bremen, Alemania, un lugar lindísimo, en Hamburgo también estuvimos, regresamos de nuevo por el Canal de la Mancha hasta Boulogne – sur- Mer y después paramos en un arsenal grandísimo en Brest, Francia”.
“Estuve en París, cuando era chico, había soñado que conocía la torre Eiffel, y de repente me encontraba tomando mate con el almirante a los pies de la torre, es como que el sueño se me hizo realidad”.
“En Hamburgo, desertaron 3 compañeros, conocieron unas chicas y no quisieron volver, se quedaron allá”.
“En altamar, todas las noches se cantaba el himno y la marcha de San Lorenzo, comíamos bien, todo se hacía arriba del barco, había una panadería a bordo y lavadero de ropa, las bodegas estaban llenas de comida como para 40 días, yo llegué a pesar como 85 Kg.”
“El 5 de julio del año ´31 atravesamos la línea del Ecuador, llegamos a Río De Janeiro y de ahí volvimos a Bs. As, el 28 de noviembre y me dieron de baja, 1 año estuve embarcado, volví con mis padres a la colonia a trabajar, sembrábamos trigo, lino, avena, maíz, criábamos gallinas, teníamos como300 conejos, arábamos con bueyes, no podían faltar los chanchos, la grasa la usábamos para cocinar, no había aceite”.
“La mejor diversión de la época eran los corsos, ahí conocí a mi señora, que era de la zona de San José, también la familia Boujón organizaban bailes en la colonia”.
“Compré 50 has cerca de San Salvador, recuerdo que un año saqué 2000 bolsas de muñato, maní también planté, llevaba hasta Colón en carro y vendía todo ahí, en el año ´47 también sembré arroz, unas 25 has, las taipas se las hacía a pala y la cosecha se la hacía a mano, cortada con la hoz, para secarlo hacíamos una especie de caminitos, como tarimas, movíamos el arroz con los pies, eso era con temperatura ambiente”.
“Mis 4 hijos nacieron en San José, pero vivíamos acá en el campo, cuando tenían que empezar la escuela, me mudé al pueblo, el 4 de junio del ´52. Hice muchos amigos, la mayoría ya no viven, con el que me veía siempre era con Córdoba, que el hijo creo que trabaja en la Municipalidad, pero ahora hace mucho que no viene”.
“Fui uno de los fundadores del club Ferro, junto con el que era jefe de la estación, Pedro Duré, un empleado de apellido Morales, Facundo Luna, Delzart, Schlegel, la mayoría trabajaba en el ferrocarril, creo que fue en el año ´62, no recuerdo bien”.
“Me gustaban mucho los corsos que se hacían en la calle Hipólito Irigoyen, también los bailes que se hacían en el salón Fraternidad, me dio una lástima cuando lo rompieron, venían muchos artistas, se hacían cumpleaños y casamientos”.
“Yo me siento fuerte, cuando me levanto, siempre me tomo una medidita de ginebra, 3 traguitos nomás, hago algo de gimnasia cuando no me ven porque me retan (risas), dicen que me puedo caer, tengo alguna recetas caseras, a veces me pican los pies y me los lavo con vinagre y sal ¡y santo remedio! Lo mismo que para el dolor de cintura, uso aguarrás y ruda, y no tengo ningún problema”.
“Hay muchas cosas que ignoro, hay otras que se y no se pueden contar, pero las aguanto, la vida está llena de misterios”.
20/4/08

“En casa teníamos una cocina a leña, una tía que le gustaba cocinar nos vino a visitar para el cumpleaños de uno de mis hermanos, y se puso a hacer una torta de chocolate, nosotros estábamos ansiosos para comerla, ella tenía por costumbre, cada dos palabras agregarle, ejemplo querida, como diciendo que tengamos paciencia, cuando la terminó y nos dio la porción a cada uno, empezamos a escupir la torta, ¡tenía un gusto a querosén terrible! Ella nos decía ejemplo querida, sáquenle lo que tiene gusto a querosén y coman lo otro (risas), le había puesto querosén a la leña para prenderla”.
“Mi papá era muy bruto para manejar, agarraba pozos, piedras, no ponía mucho cuidado, yo soy muy miedosa, un día nos llevaba atrás de la camioneta a pasear, iba con mi hermana menor con un vestidito blanco, ni bien arrancó la tiré a mi hermana y atrás fui yo, caímos en un lugar lleno de cenizas, estábamos irreconocibles”.
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“Nací en Rocamora, dto. Uruguay, mi papá trabajó un tiempo en el ferrocarril y también era carnicero, pero luego decidió irse a trabajar a Colón, solo; tiempo después nos trasladamos toda la familia junto a el, yo tenía 8 años, éramos 6 hermanos, fue duro adaptarme porque extrañaba mucho a mis abuelos, nosotros vivíamos en el campo y teníamos otro estilo de vida”.
“La escuela primaria la hice en la Nº 60, que construida en el mismo año que la 61 actual Nº 2 de acá, cuando terminé 7mo grado, me dieron el premio a la mejor compañera y mejor alumna, pero me quedó un sabor amargo, porque todos los años el Rotary Club entregaba medallas de reconocimiento y ese año no lo hizo, me dieron unos libros y de rabia los quemé (risas)”.
“Colón ha cambiado muchísimo, me siento rara en el lugar donde me crié, cuando voy quiero volverme enseguida a San Salvador, en una oportunidad nos habíamos ido una semana a Córdoba, y nos olvidamos las puertas de mi casa abiertas, los vecinos se encargaban de cuidarla y no faltó absolutamente nada, hoy eso es algo imposible.”
“Siempre me encantó la lectura y todo lo que tenía que ver con las manualidades, a pesar que en casa eso no era lo habitual, a los trece años gané mi primer concurso literario que fue organizado por radio Colonia de Uruguay, era una novela, podía participar cualquiera que tuviera inquietudes literarias, el premio era un terreno en Bs. As, como no podía viajar a recibirlo, les envié una carta explicando mi situación y si me podían cambiar el premio, nunca pensé que se iban a venir hasta mi casa, hablaron con mi papá porque yo era menor, el tenía que pagar la escritura, ahí aparece esos que nunca faltan diciendo que tenga cuidado, vaya a saber donde era el terreno, seguro que es en un charco y todas las cosas malas que se puedan imaginar, así que me quedé con las ganas de recibir el premio”.
“Tenía quince años cuando terminé la escuela técnica, hice el secretariado comercial, después comencé a trabajar en la galería El Greco, sobre calle 12 de Abril, haciendo artesanías, con Pino Casanovas trabajé en cuero, me encantaba ese trabajo, toda la parte de costura y pirograbado pasaba por mis manos, siempre rodeada de gente grande, no tenía amigas de mi edad, por esos días mi diversión eran los libros.”
“Siempre he tenido imaginación, si hubiese sido por una profesora del secundario, no hubiese escrito nunca, es bueno que a uno lo critiquen, porque de ahí se aprende, te permite mejorar cuando lo hace gente que sabe, pero esta mujer tenía como algo contra mí, todo lo que yo hacía lo criticaba mal, pienso que a lo mejor lo hacía desde sus frustraciones, pero me sirvió porque me hizo más perseverante y tener una postura más firme sobre las cosas que hago y considero que están bien y no dejar que los otros te tiren abajo lo que haces.”
“He trabajado con distintos materiales, con hoja palma, hueso, cestería, vitraux, falso vitraux, pero con la pintura y el modelado me siento más cómoda.”
“A los 35 años me vine a vivir a San Salvador, me costó adaptarme, las costumbres de un pueblo al otro son muy distintas, por ejemplo si la gente tenía que hacer media cuadra, tenía que arreglarse, yo venía de un lugar donde la gente vistiera como vistiera, no la hacía mejor o peor persona, no te cambiaba una pinturita tu forma de ser, no te hacían diferencia por eso”.
“He recibido muchos premios, pero el que considero uno de los más importantes para mí, pero que no tuvo demasiada repercusión, fue el de la 10ma Fiesta Provincial de la Poesía, donde competí con varios escritores que llevaban editados varios libros y me otorgaron una mención especial, había escrito “Hombre de los arrozales”, era la época donde el arroz no valía nada, esta fiesta se hizo acá, era Director de Cultura Marcelo Barreto, después gané en Colón con una narrativa y en Centenario gané con poesía, también el que la mayoría de la gente conoce que es el de la creación de la bandera de San Salvador, que lamentablemente casi no se usa en los actos.”
“Siempre ando pensando proyectos, estoy trabajando en mi 5to libro, ninguno de los anteriores tiene presentación, el primero se llama “Zilef”, que es feliz al revés, un poco lo que ha sido mi vida hasta estos días (risas), nunca he tenido la oportunidad de editarlos, tiene un costo que no estoy en condiciones de afrontar, el segundo es “Cuentos para Dane”, que son cuentos y leyendas de la zona, después escribí “Paisaje Violeta”, que son poesías, “Cuentos para Dariel” es el cuarto, y el que estoy escribiendo “Eritro en libertad”.
“La pintura es algo que ocupa mucho mi cabeza, me encanta hacerlo, soy autodidacta, lo que pinto tiene que ver como me siento en ese momento, va variando la temática.”
20/2/08

“En una oportunidad estábamos dando serenatas; serenatas de respeto que se le llamaban, para la noche buena, había acordeón, bandoneón, guitarras y cantores, se cantaba en alguna ventana y esperábamos que nos dieran alguna botella, nunca faltaba el que quería atropellar primero para agarrar el obsequio, nosotros cantábamos y nos retirábamos, sorpresa se llevó cuando vio abrir la ventana y fue a recibir el regalo, ¡le tiraron con una escupidera llena de orín! Corriendo se fue a la casa a bañarse y sacarse el olor, nunca más jugo de comedido”.
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“Nací, me crié y me malcrié aquí en San Salvador, hace 64 años, durante 40 años viví en la calle Primera Junta; una calle de artistas se decía en ese entonces, como Mario Jourdán, un bohemio tremendo, también yo tenía el Tango Bar, que funcionaba en mi misma casa, era refugio de trasnochadores, todas las noches había una viola un bandoneón, cantores, venían músicos de otros lugares como el Cítara Trío de Concordia, Héctor Apeseche de Yumba 4, Telmo Follonier y tuve la suerte de cantar con los mejores fuelles de la provincia, los hermanos Salvador, los hermanos Crossignani de Concepción del Uruguay, Edmundo Cosentino de Villaguay, Rivero de Paraná, me di mi pequeños grandes gustos".
"Empecé a cantar desde muy chico, las primeras actuaciones fueron en la escuela, me subía arriba de una silla y cantaba, el tango era algo que se escuchaba mucho en casa, tanto mi padre como mi madre eran muy tangueros, también mis hermanos mayores, mi papá era muy bailarín de tango".
"Mucha gente me conoce por Carlos Tamayo, el origen del nombre viene porque en los años ´20, había en la zona un malandra que le llamaban Tamayo Gavilán, y mi papá tenía un gran parecido físico con el, entonces un tachero (taxista) colega, que en ese entonces eran autos de alquiler, lo bautizó Tamayo Gavilán, de ahí que muchos me conocen con ese nombre".
"Mi debut ante un público grande lo hice cuando tenía 13 años, en la escuela 104 de Lucas Sud, con los hermanos Torres Castagnino, entre ellos don Ramincho, que es quién me enseño a cantar y me echó montón de veces, el veía que yo tenía voz y no la largaba, así que al otro día volvía, y le decía: don Ramincho, ¿quiere que le cebe unos mates? (risas). El grupo era don Ramincho en bandoneón, don Lorenzo y Pocho en guitarra, y Yoyo en la batería, el grupo se llamaba típica y característica Renacimiento, estuvimos alrededor de 5 años, hasta que me fui a hacer el servicio militar".
"Cuando regrese, estuve con los hermanos Casse, don Benito, don Ovidio, don Cipriano, y don Elvio Rey, la orquesta se llamaba Santa Cecilia, eso fue en el año ´65, también fue integrante Luís Gómez en acordeón".
"Después me voy a Bs. As, en el ´71 me va a buscar Edmundo Segón y Cirito Romero, yo trabajaba de mozo, era mi último año en la ciudad, ellos tenían los Cinco Sonidos y querían formar Tango Cinco, sería algo así como dos bandas en una, Cinco Sonidos era todo característica y melódico con Edmundo Segón en los teclados, Oscar Morén en el bajo, Cirito en guitarra, carancho González en la batería y Jorge Santos como cantante, luego bajaban el baterista y el cantante y subíamos el topo Caire y yo, era una época que se trabajaba bien, los bailes se llenaban, las orquestas tocaban mucho, hacían una presentación de 2 horas, descansaban media hora y se volvía a tocar otras 2 horas mas, no había disk-jockey, los bailes de Lucas Norte comenzaban a eso de las 9 de la mañana hasta el otro día a las 7 u 8, ¡con piso de tierra! Pero todo era diversión".
"Cuando salgo de Tango 5, alguien me contacta con la organización del primer festival provincial del tango, en Rosario del Tala, con proyección nacional; los que ya habíamos cantado en alguna orquesta nos contrataron como profesionales y después estaban los que iban como aficionados, dentro de los profesionales éramos treinta y dos y gané, llegué a la final con un muchacho de Gualeguaychú, eso fue el 4 de enero del ´75, el premio era plata, que sí cobré y la grabación de un disco que me la cambiaron por actuar en el teatro Astral de Bs. As en septiembre de ese mismo año, canté al lado de Edmundo Rivero, Alberto Morán, ¡cantores de aquellos! A mi temblaban los garrones (risas), imagínense el teatro con los balcones llenos, un escenario inmenso, un despliegue de gente y luces, fue una gran satisfacción, en los camarines Edmundo Rivero se acercó y me felicitó, yo estaba ancho como alpargata e´croto".
"También incursioné haciendo folklore, con los Achalay, ganamos varios concursos, el grupo lo formó Cholo Echeverría, profesor de baile y guitarra, el ruso Nikel que era empleado bancario, Bochón Lagos y yo, esa fue la primera formación, después también la integraron el Totito Ordóñez y Martín Santos".
"Tuve la posibilidad de cantar en el programa de Silvio Soldán “Grandes Valores del Tango”, superé la prueba pero nunca me llamaron, así como yo, había muchos esperando su oportunidad".
"Viviendo en Bs. As tuve la oportunidad de cantar en varias cantinas, el tango era muy popular, los locales se llenaban de gente para bailar y ver a sus artistas preferidos, disfruté la noche porteña, los espectáculos eran de lunes a lunes, yo trabajaba en un restaurante desde la cinco de la tarde hasta las dos de la mañana, me daba una ducha y me iba a las cantinas hasta las seis o siete de la mañana y después dormía hasta las tres o cuatro de la tarde".
"En el hotel que me hospedaba éramos 4 de San Salvador, así que no me sentía tan solo, viví cinco años y después regresé, mi mamá me extrañaba y le preocupaba que estuviera tan flaco(risas) así que le hice caso y volví; el viaje se hacía en tren, 14 horas duraba el viaje hasta acá, siempre y cuando el clima estuviera bien y el ferry no tenga problemas, tardaba 5 cinco horas en cruzar el río Paraná desde Zarate a Ibicuy, era hermoso, se armaban guitarreadas con los correntinos y misioneros, era como una gran familia, ¡una cosa impagable!"
"Soy un tipo que nunca supe música, orejero al mango, y por lo que dicen los demás músicos, no desafino por más borracho que esté (risas), siempre me han recomendado que estudie algún instrumento, pero no lo intenté. Tengo muy buena memoria para aprenderme los temas".
"En este lugar donde vivo, estaba la cancha del club Nuevos Rumbos, que era donde yo jugaba, enfrente de los contrarios; Unión, ¡nos teníamos una pica tremenda!
Siempre me canto un tanguito, aunque nadie me escuche, como dice el dicho- nací perro y voy a morir ladrando-“.
Carlos Joannaz está casado y tiene 4 hijos, recorrió innumerables ciudades y pueblos con su canto, cosechó amigos y premios, pero lo más importante; consiguió el respeto de sus colegas y afectos.
20/1/08

-"Recuerdo que había una maestra, que tenía por costumbre adelantar el reloj de la escuela, para que toque antes la campana, todas éramos cómplices, menos la directora que si se enteraba nos echaba a todas, lo adelantaba como quince o veinte minutos, era gracioso verla subir a una silla, todas expectantes de su tarea.
-Durante dos años le cocine a los chicos de la escuela 9 cuando recién empezaba a funcionar, un día que lloviznaba, yo venía con una fuente grande con fideos, y un guacho de arriba de un árbol me tira un pelotazo y me hace caer, volaron los fideos para todos lados, eran muy diablos esos gurises, y todos se mataban de risa y yo con una bronca bárbara".
"En el invierno me gustaba llevar unos licorcitos, para aguantar el frío, pero siempre llevaba mi cepillo y crema dental para que no me sientan el olor, no sea cosa que empiecen a decir que la cocinera es una borracha"(risas).
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“Nací en Villa Elisa, en el año 1932, pero a mis 9 años mi padre se traslada a San Salvador, no conocí a mi madre porque ella muere cuando yo nací, a causa del parto y de una epidemia que había entonces, nos mudamos al campo, a la Colonia Cóndor, mi papá se casó varias veces, somos 18 hermanos por parte de mi papá, ¡era bravo el viejo en esas cosas! (risas), yo los quiero a todos, son mis hermanos, lo mismo que mis madrastras, han sido buenas conmigo".
"La vida en el campo en ese entonces era de mucho respeto, había que trabajar de muy chica, juntar huevos, darle de comer a los animales, nuestro padre nos asignaba una tarea a cada uno".
"Me crió mi abuela, de parte de madre, me dio mucho amor, igual que mis tías, sufrí mucho cuando me tuve que venir de Villa Elisa, era la regalona de la familia.
Fui a la escuela de la colonia, no tengo bien en claro si esta por cumplir 100 años o ya los cumplió, no he escuchado nada, hace un tiempo fui y la encontré hermosa, la habían hecho nueva, aunque no era a la que yo asistí, pasé lindos momentos ahí".
"A los quince años me voy a Bs. As, tenía una hermana que me vino a buscar con unas primas, el campo no me gustaba, me fui decidida a luchar, tenía como tutores a una familia de médicos, mi padre firmó un papel en la comisaría nombrando a esta gente, me tenían cortita, en esa época no se podía ir a un baile, tenías que ser mayor de edad, las otra chicas se iban y yo me quedaba en mi pieza a llorar".
"De chica tuve la inquietud de conocer Bs. As, me fui acostumbrando al ritmo de vida de la ciudad, me fascinaba todo, las avenidas que en ese entonces andaban los tranvías, las luces de los negocios y las calles, imagínense para alguien como yo que nació y se crió en el campo, ¡un cambio total!"
"Yo vivía y trabajaba en Villa Devoto, un lugar con muchas casonas, sería algo así como un barrio de casas quinta, de buenas familias, estaba prácticamente todo el día en la calle haciendo mandados, los patrones eran casi como nuestros padres, solo le teníamos que pedir lo que queríamos comprarnos, así sea un tapado de piel, ellos lo compraban, tengo muy buenos recuerdos de esa gente, pero tomé la decisión de irme, no hay nada mejor que vivir en lo de uno, a parte que me pagaban poco, yo quería un poco de más libertad".
"Conozco a mi marido, y me caso ahí en Capital, el era hijo único, tenía el papá muy enfermo, luego fallece y tomamos la decisión de volver porque la mamá de él queda sola, sufrí mucho, porque me había acostumbrado a las comodidades de la ciudad, el movimiento de los negocios, conseguir las cosas que quería comprarme cerca de mi casa; el pueblo yo lo veía que tenía mucha tristeza, en ese momento lo que me hacia feliz, era el nacimiento de mi primera hija".
"Mi marido no quería que yo trabajara, el tenía dos trabajos, pero pensaba en mi hija que estaba por cumplir 15 años y quería seguir estudiando, acá no había escuela secundaria, tenía que viajar y vivir en alguna pensión, así que me enteré que en la escuela necesitaban una persona para hacer una suplencia en la cocina por cuatro días, a los dos días de terminar con esa suplencia, me mandan a buscar porque la otra señora había renunciado, estuve 18 años donde mi sueldo lo pagaba la cooperadora, recién en 1984 me efectivizaron en el cargo".
"Llegué a cocinar para 700 chicos el desayuno y la merienda, estaba sola en la cocina, recién en los últimos años me pusieron ayudante, que era de los planes trabajar".
"A veces me agarraba la desesperación cuando las papas no me hervían o los fideos no se cocían, y se me llegaba la hora de comer, y veía a los chicos que me preguntaban si me faltaba mucho".
"Cuando empecé, la cocina era de esas comunes, como la que tenemos en la casa, luego con el tiempo me trajeron una cocina industrial, antes entraba a las 6 de la mañana, después cuando me efectivizaron, mi horario era de 8:30 a 14:30, las cosas las proveía el gobierno, la cooperadora también hacía su aporte importante".
"A veces me quedaba hasta más tarde colaborando cuando organizaban algún acto para recaudar fondos, pegando afiches o cualquier cosa que pudiera ayudar, me sentía muy a gusto, recuerdo a muchas de las chicas, como a Melita Enrique, Mirta Metzler, con todas las directoras y vice directoras tuve muy buena relación, menos con una que no voy a nombrar, no vale la pena, es una mujer muy egoísta, muy mala, ¡quería que le sacara cosas a las comidas para ahorrar!, no pensaba en los chicos, era muy desconfiada".
"Tengo la gran satisfacción que muchos de los alumnos me recuerdan con mucho cariño, muchos me dicen que extrañan esos guisos que les hacía, a la mayoría no los reconozco, imagínense que ahora son hombres, por supuesto han cambiado su aspecto, ese reconocimiento es algo que guardo en mi corazón, no me lo saca nadie.
El menú por lo general lo hacían las directoras, guardo un gran recuerdo de Nona Enrique, era una persona de gran aprecio, ella siempre decía que si yo estaba en la cocina, era garantía de responsabilidad".
"Recuerdo una época cuando traían fiambres y queso, tenía que preparar los sándwich y las fetas las tenía que cortar con un cuchillo, todavía me quedan los callos, no se porque no pedía que me lo traigan cortado, hasta que un día me dio una descompostura y me agoté y me pusieron una chica para que me ayude".
"Con los compañeros de trabajo nos llevábamos bien, éramos muy compinches, a veces estaba muy cansada o algo afligida y siempre alguno de ellos se contaba algún cuento de esos bien verdes, o cualquier otro tipo de charla, se sabían todo lo que pasaba, que la mujer de fulano se fue con otro, que el vecino tiene amores clandestinos, ¡nombraban a todos, y yo no conocía a nadie! (risas), ahora creo que todo sigue igual ¡o peor!"
"Creo que fue allá por 1989 que casi se cierra el comedor, entre todos llevábamos cosas para que siga funcionando, el gobierno no mandaba las partidas, aunque los comerciantes aguantaban, fue un momento crítico".
"El trabajo dignifica a las personas, es algo primordial en la vida, como dice el dicho; el trabajo es salud, es una gran verdad".
20/12/07

“Frente al Banco Nación, antiguamente había otra farmacia, y en la vereda estaba instalado un buzón. El dueño, que eran medio raro, tenía por costumbre salir a mirar afuera apoyado en este buzón. Pero un día se muda enfrente en diagonal donde luego compré yo, y como no tenía donde apoyar el hombro, solicita y logra que trasladen el buzón a su esquina, donde está hoy, (risas). Recuerdo que a veces también mandaba a algún empleado a las otras farmacias y ver si entraba algún cliente de él, (risas). El buzón después se quemó, resulta que había unos pibes, que estaban fumando, vieron venir a sus padres y pusieron los cigarrillos en la boca del buzón, los cigarrillos cayeron adentro y ¡quemaron todas las cartas!” (Risas).
“Una vez en una clase estaba discutiendo con una alumna, en eso entra la inspectora y cambio totalmente la conversación, ¡los alumnos me miraban y no entendían nada!, observa un poco la clase y después que sale le digo ¡chau mi amor! Y los alumnos se mataban de risa, entonces ella vuelve y pregunta que pasaba: nada-le contesto-, se tropezó la alumna tal y usted sabe que eso mueve a risa; ah bueno me dijo, siga con la clase”.
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Nació el 17 de septiembre de 1923 en Concepción del Uruguay, es farmacéutico de profesión, estudió en el Colegio Nacional de esa ciudad y en la Universidad Nacional de Córdoba. Casado con 2 hijos.
“Me crié en un barrio muy humilde, éramos 3 hermanos, 2 mujeres y yo, mi padre era ruso, de Odesa, al lado del Mar Negro, siempre nos contaba cuando voltearon a Irigoyen, yo tenía 7 años, recuerdo lo que representaba su figura, la gente salía a la calle a festejar, pensábamos que era la revolución del pueblo, pero era un golpe militar, hoy con el tiempo me doy cuenta del error que significó para el país”.
“El peronismo vino a reivindicar los derechos de los trabajadores, yo fui uno de los que combatió a Perón, sin embargo llegue a ser concejal por el peronismo. Son pocos los que conocen la doctrina peronista, es casi un calco del socialismo de Alfredo Palacios, Perón decía: la tierra es del que la trabaja; el combatía al capital, pero al capital salvaje".
"Si pensáramos como verdaderos argentinos, este país no estaría como está, en el año ´58 San Salvador tenía cinco mil habitantes, y hoy está enrejado ¡por favor!”
“Tiempo atrás, el país era un lugar de transito de la droga, ahora es de consumo, antes en el petitorio farmacéutico teníamos cocaína, morfina, heroína y a nadie se le ocurría probar, la alegría o tristeza deben ser naturales, veo como se hacen mezclas de distintas drogas que te destruyen las neuronas, la unidad anatómica del sistema nervioso, ¿Qué hacían nuestros abuelos cuando tenían un problema, que hacían nuestros padres? Lo afrontaban, no lo evadían, la contención comienza en el hogar, hay familias donde mandan más los hijos que los padres. Se han quebrado los valores de la familia, la amistad”.
“Hace 30 años comencé a hablar de sexualidad en el colegio, una madre se quejó a la rectoría diciendo que un profesor hablaba de sexo en clase, le dije a la rectora: no culpe a nadie, fui yo. Una vez vino un inspector con una fuerte fe católica y le pregunte de charlar estas cosas con los alumnos y me dijo: hacé que se interesen y te pregunten; hoy creo que se lo está por dar como materia”.
“Cada lugar tiene su forma de ser, San Salvador llegó a tener 14 molinos arroceros, en un momento me puse a pensar que no se puede vivir del monocultivo, hay que crear otras cosas, San José y Villa Elisa han aprendido algunas lecciones, va en la mentalidad de cada pueblo, el mundo es dinámico, va cambiando, hay que adaptarse".
"Cuando terminé la facultad, me radiqué en Bs. As, conseguí mi primer trabajo en Ramos Mejía, no podía ejercer en Capital porque no tenía habilitado el título, tenía dos horas de viaje de ida y otras tantas de vuelta, era una cadena de farmacias que tenían sucursales en Italia, Chile y otras partes del país, me ofrecieron trasladarme alguna de estas, pero no acepté, porque iba a seguir siendo empleado y no quería eso”.
“Me enteré por unos parientes, que aquí se vendía una farmacia, que era de Abraham Minuchin, así comencé mi relación con la comunidad de San Salvador. En esos tiempos, de un grupo de vecinos; entre los que recuerdo a Cabrera, que era rematador, surgió la idea de crear un colegio, ya que el éxodo de chicos que se iban a estudiar afuera era muy grande, se armó una comisión provisoria y se comenzó a trabajar, tuvimos algunos detractores, que decían que los ladrillos se iban a podrir, y por gentileza de la municipalidad; en ese entonces era intendente Primo Paoloni, nos cedieron el terreno y se comenzó a edificar".
"Durante muchos años tuve el privilegio de conducir el acto de colación de grado del colegio, también integre lo que se llamaba comisión pro festejos patrios, antecesora de lo que después fue la dirección de cultura”.
“Siempre digo que ser jubilado en nuestro país es un castigo más que un premio, hay una regla en biología que dice; todo órgano que no se usa, se atrofia, y me recuerda también unos versos del poeta Pablo Neruda: el amor es corto, pero el olvido es largo, y tiene razón, tenemos una gran capacidad para olvidar, cuando morimos, de a poco se nos olvida. Me llegó el momento de jubilarme y retirarme del colegio y la farmacia y comencé a trabajar en la farmacia del hospital, cinco años estuve y me empezaron a seguir ideológicamente, una ex alumna, por el delito de pensar distinto, como si el hospital fuera un comité y luego quedé afuera, creo que fue una injusticia, di todo lo que tenía a la institución”.
“Una vez a un señor que yo no conocía, con un nivel intelectual muy básico, le dije: todo muere, hasta el amor, y el me contestó: el amor no muere, se transfiere y me dio una gran lección".
"A veces me preguntan como hago para mantenerme tan jovial, no desde lo físico, por que el paso de los años no lo frena nadie, si no de la actitud hacia la vida, yo contesto que una formula es estar rodeado de jóvenes, luchar por algún ideal, ya sea político, religioso o lo que fuere y por sobre todas las cosas, amar las cosas de la vida”.
“A veces me duele la actitud que tienen muchos jóvenes hoy, tirado en la plaza fumando y bebiendo, pero es una responsabilidad de los mayores saber guiarlos y por supuesto de los dirigentes, que sepan crear espacios para que los chicos puedan ser creativos en cosas positivas, esto no se logra con leyes, sino con el ejemplo”.
“Cada uno vive a su manera, creo que hay dos formas de hacerlo, ser individualista o comunitario, no hay término medio, el individualista vive muy bien, vive para él, el comunitario no vive tan bien, porque lo que sería para él, lo comparte con los demás, yo siempre he sido comunitario, no me fue bien en la farmacia porque al pobre nunca le cobraba".
"Tengo el orgullo de haber tenido como alumnos a muchos que hoy son profesionales, entre ellos a quien considero un hijo espiritual, Hugo Berthet; recuerdo que había muerto Perón y los únicos que sabíamos éramos los profesores, entro al baño y el me pregunta si sabia como estaba Perón; lamentablemente falleció, le dije, y se puso a llorar desconsoladamente. El tuvo un gesto conmigo que no lo puedo olvidar, en una oportunidad le dijo a una profesora que los mejores profesores que él tenía eran Greco y yo. Esta va y le cuenta a la rectora, que inmediatamente me cita y delante de los demás me dice que no yo no conduciría más el acto de colación, a lo cual le contesté que ella tenía la rectoría para decidir, pero no voy a permitir que me juzguen mis pares, ante lo cual Corsini (escribano) dijo-tiene razón-. Después se apersonaron Berthet con un grupo de alumnos mocionando que si yo no dirigía el acto de colación ellos no se presentaban, no lo digo como vanidad, para mi fue un aliciente, una actitud que hasta hoy le agradezco”.
“El hombre debe mirar para adelante, el pasado no se puede modificar”.
20/11/07

"En la esquina 3 de Febrero y Avda. Malarín, había una estación de servicio, su dueño era Masurenco, como no dio resultado, entonces la voltean y queda el piso de cemento, se hace una pista de baile en ese lugar. El dueño era Galarraga, dueño también del Hotel Argentino. Se inaugura la pista inmediatamente y había quedado una fosa de casi dos metros de profundidad, que se utilizaba para apagar cal. Y apareció en el baile un gerente de banco recién venido, grandote, de traje blanco. Este iba caminando medio al oscuro, y se calló en la fosa, hubo que sacarlo de apuro, casi se ahoga. Y estaba el petiso Braum que trabajaba en el banco también y le gustaba el copetín, pero no sabía que este iba a ser el nuevo gerente, y le dice burlonamente – ¡cagas… viejo de mier…! – al otro día se presentó como empleado del banco, pero gracias a Dios el gerente no lo reconoció" (risas).
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Nació el 30 de septiembre del año 1921, en Colonia “La Carlota”. Su padre nació en Italia, vino a los 20 años a trabajar a Bs. As., luego vuelve a Italia para traer a sus hermanos y trabajar. En otro viaje más tarde, iría a buscar a sus padres.
“...porque allá en Europa el alimento corría poco. Mi padre se instaló en Bahía Blanca y comenzó a trabajar en la Empresa Calabromberg y Cía. vendía máquinas a vapor. También montaba molinos en las estancias. Se casó con mi madre de apellido Agostini, era un viejo inteligente, lo mandaron a Tucumán como viajante donde vendió ocho motores grandes a vapor. Eran tres veces más grande que el de un tractor, parecidos a los de la locomotora del ferrocarril. Iban encajonados y completamente desarmados. El se encargaba de armarlos y dejarlos en marcha. Vino a vender máquinas a la zona a un hombre de apellido Perlin, de Colón, que tenía mucho campo, y le ofrece a cambio de maquinaria, algunas hectáreas de campo. Se instaló en esta zona, se dedicó a sembrar y criar animales. Somos tres hermanos varones y una mujer, uno mayor, yo soy mellizo con otro que vive en Gualeguaychú. Hacíamos de todo, pero el trigo, el lino eran los principales cultivos. Después con el tiempo también maíz, girasol. Hubo una época de tártago, de ahí se elaboraba el aceite de ricino. Era un poroto colorado o negro que valía el doble que la planta en si. Mi padre invento una maquina con cilindros de goma para ese trabajo. Se sembró poco, dos años aproximadamente, porque era una planta dura con muchas raíces que cuando se secaban era difícil de desmontar y después no se podía arar, tal vez hoy si se hubiese podido hacer con tractores y las maquinarias que hay.”
“Estudié en la escuela de Droz, que hoy ya no existe, no hay más nada, queda una tapera. Llegábamos a pie, porque nos quedaba cerca. Después mi padre compró campo a 7 km. de San Salvador. Yo tenía 10 años, seguimos en la escuela nacional, que en ese entonces estaba ubicada en la esquina de Avda. Colón e Ituzaingó. Nuestro padre nos mandó a la escuela porque quería que nosotros aprendiéramos algo.
Trabajar en ese entonces no era como se trabaja hoy día. Nos levantábamos a las 5 de la mañana con mi hermano, ordeñábamos, terminábamos, nos lavamos, nos cambiamos, nos poníamos el guardapolvo y nos veníamos a caballo a la escuela nacional, volvíamos de la escuela y nos dedicamos arar el campo. En ese entonces se usaba la tracción a sangre, tirados por caballos".
"Hice el servicio militar en Gualeguay, en el Regimiento III de Caballería, que ahora lo trasladaron a Gualeguaychú. Para mi no fue duro hacerlo porque estábamos acostumbrado a la rudeza del campo, yo sabía andar a caballo, para el muchacho mal educado o atrevido, si lo era. Estuve diez meses, me dieron de baja en la primera tanda, y quedaban lo más brutos, hablando en criollo".
"Yo me puse de novio con Alba Continanza en el año 1949. Mi suegro que estaba muy enfermo, me pidió que me casara cuanto antes para hacerme cargo del trabajo en el campo con mi cuñado. Entonces me casé a los 27 años en un salón de la casa donde hoy vivo. Tengo un hijo herrero y una hija que trabaja en el juzgado, ellos tienen sus trabajos. En el campo con peones no se puede trabajar, siempre tiene que andar uno atrás, y hace tres años con mucho dolor vendí el campo, y hoy estamos jubilados con mi señora".
"Si me preguntan ¿te gustaría vivir en el campo?, me voy corriendo. El primero que trajo radio en esta zona fue mi padre, una radio a galena que funcionaba con una piedrita, se ponía en la oreja como el teléfono. Cuando peleo Dempsey y Firpo, se lleno mi casa de gente, yo escuche la pelea y me quedó grabado para siempre. Venía toda la gringada de la vuelta ya que nadie tenía radio".
"Cuando yo era soltero, con mis hermanos Roberto y Leopoldo, el comisario Rufino Benítez y sus dos hijos, fundamos el Club Sportivo San Salvador el 19 de marzo de 1946., no había donde bailar. En ese entonces nos juntábamos en la casa de alguno, o íbamos a la comisaría, y bailamos escuchando radio que transmitían orquestas que tocaban en vivo. Fue ahí que fundamos el club".
"Años después comenzaron a surgir bailes por todos lados de las colonias, había que ir en sulki. Las pistas se regaban a cada rato con sal y agua, ya que la sal mantenía la humedad. Antes las mujeres no usaban pantalones y cuando regaban la pista aprovechaban a sacudirse los calzones que tenían con tierra, (risas)”.
"Antes los gobiernos se ocupaban más del campo, ahora no les preocupa, le interesa la política, lo veo mal. El campo es que te da de comer a Uds., a mí, a todos. Del trigo se fabrica el pan, el maíz, de la hacienda la carne, de la oveja la lana, pero no le dan bolilla".
"Nosotros llegamos a tener mil ovejas, tendría 200 corderos machos, los demás hembras, siempre las donaba a una institución. Teníamos 15 esquiladores trabajando con nosotros. Los campos van a terminar en gente con grandes capitales que vos no sabes de donde son, ni quien son, los están comprando gente anónima para la soja. El presidente que tuvimos de la Rioja vendió la mitad de la Laguna del Iberá a Tomphson. Esa laguna tiene la profundidad y una vertiente de agua bien dulce suficiente para mil años, yo las conocí, es una belleza. El valor que tiene no se compra, tiene la fauna que se busque, y en el futuro se predice que solo va haber agua salada".
"Con Prospero Cabrera, y Mereman (Director de la escuela provincial que funcionaba donde hoy esta la Escuela Nº 9) fundamos el colegio Francisco Ramírez. Nunca tuve un reconocimiento, aquí no hay gente de esa. Con decirte que una vez lloré. Yo siempre iba a ver cuando se recibían todos, me senté en la fila de adelante, alguien se me acerca y me dice, -señor, usted no puede estar ahí, porque esto es para los directores- me levante y me vine llorando, porque ahí se recibieron gente que hoy son abogados, escribanos, grandes personajes. Pero ninguno jamás saco un artículo de eso, ¿para qué? Cuando el Club S.S.S. cumplió 50 años, el presidente del club me invitó a tomar una cerveza, nada más".
"Conseguí el dinero para techar la cancha de básquet, que ni Paraná tenía. Me fui a Gualeguaychú una vez a llevar los chicos a jugar, y vi la única cancha techada de la provincia, y vine con el cuento que quería techar la cancha, nadie me pelaba. Mezclaban la política, o te marginaban, como podía ser que Pancracio un gringo del campo con 3º grado venga y funde un colegio, el Club S.S.S., y después le va a poner techo a la cancha. El único que me apoyaba era el Flaco Barsi que se fue después a Paraná. Después de cuatro reuniones decidieron que si, y el problema era mío, como conseguir la plata, y hable con el gobernador que mandara $1000 para comprar el techo, y $1000 los bancos del colegio. Pedí presupuesto y el techo valía $500, el resto lo usaría para las tribunas. Conseguí que mandarán $1800 en bonos, cuando vine con los bonos todos me planteaban que no servían, que ¿qué iba a ser ahora? Era gente contraria mía y que nunca hizo nada. Me tuvieron con tantas vueltas, demoraban, que cuando compramos el techo costó $1000. Para cambiar los bonos hablé con el escribano Tejera y me los compró a todos para pagar los impuestos. Fue el primer modelo de banco del colegio que compramos”.
Enrique fue Concejal por la UCR del ´73 - ´76. “Presenté un proyecto donde se aprobó la creación de un puente antes de llegar al local de remate, porque no podía llevar o traer las tropas porque se ahogaban los terneros”.
20/10/07

"En el año 1969, mientras todo el mundo estaba expectante a la llegada del hombre a la luna, yo venía de Paraná en la caja de un camión por la vieja ruta 18, (camino de ripio), de presentar la obra “Barranca abajo” de Florencio Sánchez, en una muestra teatral realizada en el Teatro 3 de Febrero. Así que me perdí el acontecimiento pero igual veníamos mirando la luna", (risas).
"Recuerdo en Lucas Sud en lo de Villanueva, estábamos representando la obra, y habían montado el escenario al borde de la pista, era una noche de verano, y detrás del escenario estaba la casa de familia, estoy hablando del campo, la única forma de sacar agua era con la bomba a mano, y en la mitad de un acto con todo el público expectante y en silencio, se oye el ruido de la bomba, huik… huik… huik…" (risas).
“Cuando representamos Nazareno Cruz y el lobo, debíamos resolver, ¿como iba a ser la transformación?. Entonces en el momento que se producía, el Negro Córdoba que hacia el personaje de Nazareno se tiraba en un catre, se oscurecía la escena, y Rene Garcia esperaba debajo del catre para ayudarle a poner una careta endiablada y peluda junto a unos guantes también con pelos para las manos”, (risas).
“Yo siempre digo que soy como Facuando Cabral, no soy de aquí, ni de allá”.
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Nació en Capital Federal. Su familia estaba compuesta por: su padre que trabajaba en Aeronáutica Nacional por lo que a cabo de un tiempo debía ser traslado a distintas ciudades; su madre, una hermana, y un hermano nacidos ambos en Córdoba. Cuando Mirtha tenía meses de nacida, sus padres se mudan a la ciudad de Córdoba. Fue ahí donde vivió su infancia, inclusive hubo un tiempo que vivió en Reconquista (Santa Fé).
El 1º grado básico lo termina en Córdoba. Al momento de cursar el 1º grado superior, su padre es trasladado a Paraná, pero se radica en San Salvador como primera instancia hasta conseguir una vivienda en la capital provincial. Los abuelos de Mirtha eran oriundo de San Salvador, lo que le facilita cursar seis meses en la actual Escuela Nº 1, luego se va a vivir con su padre a Paraná, termina sus estudios y se recibe de Maestra. Vivió allí hasta los 19 años y luego vino a San Salvador.
Se caso con José Bouvet, y tuvo cuatro hijas de las cuales dos, hoy son docentes.
Mirtha es una de las pioneras en la actividad teatral de Jubileo y San Salvador. Comenzó con en el grupo vocacional de teatro “Blanco y Celeste” junto a su marido, un grupo de maestras y vecinos en la localidad de Jubileo, con la obra “Nazareno Cruz y el lobo” de Juan Carlos Chiappe bajo la dirección de Luís Virgilio “Poroto” Carballal. Realizaron dos presentaciones, en Jubileo y San Salvador.
Luego en el año 1968 siguiendo con la actividad teatral, integra el grupo de teatro “Candilejas” presentando “Barranca abajo” de Florencio Sánchez, bajo la dirección de Luis D. Salcedo. Debutaron con la obra en la Fiesta del Arroz, en un galpón de la Cooperativa Arrocera de San Salvador. Esta obra tenía la particularidad de tener armado su propio telón de teatro, de modo tal que cuando se presentan en el teatro 3 de Febrero (Paraná), lo arman dentro del telón de la sala. Eran tres actos, los dos primeros tenían como escenografía el patio de una casa, y en la último acto, lo más maravilloso, aparecía un rancho con techo de paja, que aparecía todo oscuro y para simular un amanecer el director había creado un sistema para que la luz apareciera suavemente, no había la tecnología de hoy. Esta obra se representó en Macia, General Campos, Pedernal, Paraná, Lucas Sud, entre otras zonas rurales.
Su última incursión en teatro fue presentando la obra “El mal entendido” de Albert Camus, bajo la dirección de Luís D. Salcedo, con más exigencia de preparación debido a que la puesta en escena debía competir en la localidad de San José.
“Los costos de las obras los solventábamos con un porcentaje de las entradas, haciendo fondos propios, los comercios locales y el apoyo del Intendente Reilen, no podemos decir lo mismo del ese entonces, Secretario de Cultura".
"La elección de la obra era definida en una mesa redonda donde se leían los libretos y se llegaba a un acuerdo. El lugar de ensayo fue primeramente en la propiedad de Nena Velich. Después fuimos a un galpón de una casa vieja carcomida por el tiempo que muestran los ladrillos cubiertos por el musgo de los años, la antigua panadería de Gelbes, en Avda. Malarín y Urquiza.”
Comenzó a ejercer como Docente en la Escuela Nº 1. Luego prosiguió en Jubileo donde conoce a su futuro marido, José Bouvet. Se viene a vivir definitivamente a San Salvador cuando su marido comienza su trabajo en el Banco de Entre Ríos.
Luego de tres años de no ejercer como docente, retoma en el año ´70 en la Escuela Privada Nº 113. En el año ’77 asume como Vice-Directora. Y en el año ´81 es nombrada Directora. En el año ´89 trabaja paralelamente como secretaria de la Escuela “Francisco Ramirez”. Finalmente en el año ´99, se jubila.
“Siempre me gusto mucho el trabajo docente, no faltaba nunca, porque no había quien diera clase, estuve agremiada a AGMER, hice paro, pero se tomaban de otra manera los derechos y las obligaciones. Los fines de semana hacíamos pasteles, empanadas, asado con cuero, comidas, todo a fuerza de pulmón. Nos entregábamos por completa a la escuela, éramos maestra, portera, carpintera, lo que fuese, había que contribuir a lo que faltaba, ahora esta todo echo, y lo que no, se reclama, pero es más difícil porque se desvalorizó al docente, los trabajadores y profesionales en general, en el sentido que donde se reclama te mandan carta documento, no estoy diciendo que este mal ni lo uno, ni lo otro".
"No creo que antes se enseñaba más, era distinto. Antes se tenía más horas dedicadas a pocas materia pero todo con un solo maestro, con el tiempo fue cambiando, hoy hay muchas materias especificas con docentes especiales para cada una, con el fin de orientar a alguna carrera. Terminé muy cansada, pero la añoranza siempre vuelve, porque a mi me gustaba, pero tuve que empezar a pagar una deuda interna que tenía con mi familia, que es el tiempo que no estaba en el hogar”.
