20/4/08

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“En casa teníamos una cocina a leña, una tía que le gustaba cocinar nos vino a visitar para el cumpleaños de uno de mis hermanos, y se puso a hacer una torta de chocolate, nosotros estábamos ansiosos para comerla, ella tenía por costumbre, cada dos palabras agregarle, ejemplo querida, como diciendo que tengamos paciencia, cuando la terminó y nos dio la porción a cada uno, empezamos a escupir la torta, ¡tenía un gusto a querosén terrible! Ella nos decía ejemplo querida, sáquenle lo que tiene gusto a querosén y coman lo otro (risas), le había puesto querosén a la leña para prenderla”.
“Mi papá era muy bruto para manejar, agarraba pozos, piedras, no ponía mucho cuidado, yo soy muy miedosa, un día nos llevaba atrás de la camioneta a pasear, iba con mi hermana menor con un vestidito blanco, ni bien arrancó la tiré a mi hermana y atrás fui yo, caímos en un lugar lleno de cenizas, estábamos irreconocibles”.

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“Nací en Rocamora, dto. Uruguay, mi papá trabajó un tiempo en el ferrocarril y también era carnicero, pero luego decidió irse a trabajar a Colón, solo; tiempo después nos trasladamos toda la familia junto a el, yo tenía 8 años, éramos 6 hermanos, fue duro adaptarme porque extrañaba mucho a mis abuelos, nosotros vivíamos en el campo y teníamos otro estilo de vida”.

“La escuela primaria la hice en la Nº 60, que construida en el mismo año que la 61 actual Nº 2 de acá, cuando terminé 7mo grado, me dieron el premio a la mejor compañera y mejor alumna, pero me quedó un sabor amargo, porque todos los años el Rotary Club entregaba medallas de reconocimiento y ese año no lo hizo, me dieron unos libros y de rabia los quemé (risas)”.

“Colón ha cambiado muchísimo, me siento rara en el lugar donde me crié, cuando voy quiero volverme enseguida a San Salvador, en una oportunidad nos habíamos ido una semana a Córdoba, y nos olvidamos las puertas de mi casa abiertas, los vecinos se encargaban de cuidarla y no faltó absolutamente nada, hoy eso es algo imposible.”

“Siempre me encantó la lectura y todo lo que tenía que ver con las manualidades, a pesar que en casa eso no era lo habitual, a los trece años gané mi primer concurso literario que fue organizado por radio Colonia de Uruguay, era una novela, podía participar cualquiera que tuviera inquietudes literarias, el premio era un terreno en Bs. As, como no podía viajar a recibirlo, les envié una carta explicando mi situación y si me podían cambiar el premio, nunca pensé que se iban a venir hasta mi casa, hablaron con mi papá porque yo era menor, el tenía que pagar la escritura, ahí aparece esos que nunca faltan diciendo que tenga cuidado, vaya a saber donde era el terreno, seguro que es en un charco y todas las cosas malas que se puedan imaginar, así que me quedé con las ganas de recibir el premio”.

“Tenía quince años cuando terminé la escuela técnica, hice el secretariado comercial, después comencé a trabajar en la galería El Greco, sobre calle 12 de Abril, haciendo artesanías, con Pino Casanovas trabajé en cuero, me encantaba ese trabajo, toda la parte de costura y pirograbado pasaba por mis manos, siempre rodeada de gente grande, no tenía amigas de mi edad, por esos días mi diversión eran los libros.”

“Siempre he tenido imaginación, si hubiese sido por una profesora del secundario, no hubiese escrito nunca, es bueno que a uno lo critiquen, porque de ahí se aprende, te permite mejorar cuando lo hace gente que sabe, pero esta mujer tenía como algo contra mí, todo lo que yo hacía lo criticaba mal, pienso que a lo mejor lo hacía desde sus frustraciones, pero me sirvió porque me hizo más perseverante y tener una postura más firme sobre las cosas que hago y considero que están bien y no dejar que los otros te tiren abajo lo que haces.”

“He trabajado con distintos materiales, con hoja palma, hueso, cestería, vitraux, falso vitraux, pero con la pintura y el modelado me siento más cómoda.”
“A los 35 años me vine a vivir a San Salvador, me costó adaptarme, las costumbres de un pueblo al otro son muy distintas, por ejemplo si la gente tenía que hacer media cuadra, tenía que arreglarse, yo venía de un lugar donde la gente vistiera como vistiera, no la hacía mejor o peor persona, no te cambiaba una pinturita tu forma de ser, no te hacían diferencia por eso”.

“He recibido muchos premios, pero el que considero uno de los más importantes para mí, pero que no tuvo demasiada repercusión, fue el de la 10ma Fiesta Provincial de la Poesía, donde competí con varios escritores que llevaban editados varios libros y me otorgaron una mención especial, había escrito “Hombre de los arrozales”, era la época donde el arroz no valía nada, esta fiesta se hizo acá, era Director de Cultura Marcelo Barreto, después gané en Colón con una narrativa y en Centenario gané con poesía, también el que la mayoría de la gente conoce que es el de la creación de la bandera de San Salvador, que lamentablemente casi no se usa en los actos.”

“Siempre ando pensando proyectos, estoy trabajando en mi 5to libro, ninguno de los anteriores tiene presentación, el primero se llama “Zilef”, que es feliz al revés, un poco lo que ha sido mi vida hasta estos días (risas), nunca he tenido la oportunidad de editarlos, tiene un costo que no estoy en condiciones de afrontar, el segundo es “Cuentos para Dane”, que son cuentos y leyendas de la zona, después escribí “Paisaje Violeta”, que son poesías, “Cuentos para Dariel” es el cuarto, y el que estoy escribiendo “Eritro en libertad”.

“La pintura es algo que ocupa mucho mi cabeza, me encanta hacerlo, soy autodidacta, lo que pinto tiene que ver como me siento en ese momento, va variando la temática.”

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