20/1/08


-"Recuerdo que había una maestra, que tenía por costumbre adelantar el reloj de la escuela, para que toque antes la campana, todas éramos cómplices, menos la directora que si se enteraba nos echaba a todas, lo adelantaba como quince o veinte minutos, era gracioso verla subir a una silla, todas expectantes de su tarea.
-Durante dos años le cocine a los chicos de la escuela 9 cuando recién empezaba a funcionar, un día que lloviznaba, yo venía con una fuente grande con fideos, y un guacho de arriba de un árbol me tira un pelotazo y me hace caer, volaron los fideos para todos lados, eran muy diablos esos gurises, y todos se mataban de risa y yo con una bronca bárbara".
"En el invierno me gustaba llevar unos licorcitos, para aguantar el frío, pero siempre llevaba mi cepillo y crema dental para que no me sientan el olor, no sea cosa que empiecen a decir que la cocinera es una borracha"(risas).

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“Nací en Villa Elisa, en el año 1932, pero a mis 9 años mi padre se traslada a San Salvador, no conocí a mi madre porque ella muere cuando yo nací, a causa del parto y de una epidemia que había entonces, nos mudamos al campo, a la Colonia Cóndor, mi papá se casó varias veces, somos 18 hermanos por parte de mi papá, ¡era bravo el viejo en esas cosas! (risas), yo los quiero a todos, son mis hermanos, lo mismo que mis madrastras, han sido buenas conmigo".

"La vida en el campo en ese entonces era de mucho respeto, había que trabajar de muy chica, juntar huevos, darle de comer a los animales, nuestro padre nos asignaba una tarea a cada uno".

"Me crió mi abuela, de parte de madre, me dio mucho amor, igual que mis tías, sufrí mucho cuando me tuve que venir de Villa Elisa, era la regalona de la familia.
Fui a la escuela de la colonia, no tengo bien en claro si esta por cumplir 100 años o ya los cumplió, no he escuchado nada, hace un tiempo fui y la encontré hermosa, la habían hecho nueva, aunque no era a la que yo asistí, pasé lindos momentos ahí".

"A los quince años me voy a Bs. As, tenía una hermana que me vino a buscar con unas primas, el campo no me gustaba, me fui decidida a luchar, tenía como tutores a una familia de médicos, mi padre firmó un papel en la comisaría nombrando a esta gente, me tenían cortita, en esa época no se podía ir a un baile, tenías que ser mayor de edad, las otra chicas se iban y yo me quedaba en mi pieza a llorar".

"De chica tuve la inquietud de conocer Bs. As, me fui acostumbrando al ritmo de vida de la ciudad, me fascinaba todo, las avenidas que en ese entonces andaban los tranvías, las luces de los negocios y las calles, imagínense para alguien como yo que nació y se crió en el campo, ¡un cambio total!"

"Yo vivía y trabajaba en Villa Devoto, un lugar con muchas casonas, sería algo así como un barrio de casas quinta, de buenas familias, estaba prácticamente todo el día en la calle haciendo mandados, los patrones eran casi como nuestros padres, solo le teníamos que pedir lo que queríamos comprarnos, así sea un tapado de piel, ellos lo compraban, tengo muy buenos recuerdos de esa gente, pero tomé la decisión de irme, no hay nada mejor que vivir en lo de uno, a parte que me pagaban poco, yo quería un poco de más libertad".

"Conozco a mi marido, y me caso ahí en Capital, el era hijo único, tenía el papá muy enfermo, luego fallece y tomamos la decisión de volver porque la mamá de él queda sola, sufrí mucho, porque me había acostumbrado a las comodidades de la ciudad, el movimiento de los negocios, conseguir las cosas que quería comprarme cerca de mi casa; el pueblo yo lo veía que tenía mucha tristeza, en ese momento lo que me hacia feliz, era el nacimiento de mi primera hija".

"Mi marido no quería que yo trabajara, el tenía dos trabajos, pero pensaba en mi hija que estaba por cumplir 15 años y quería seguir estudiando, acá no había escuela secundaria, tenía que viajar y vivir en alguna pensión, así que me enteré que en la escuela necesitaban una persona para hacer una suplencia en la cocina por cuatro días, a los dos días de terminar con esa suplencia, me mandan a buscar porque la otra señora había renunciado, estuve 18 años donde mi sueldo lo pagaba la cooperadora, recién en 1984 me efectivizaron en el cargo".

"Llegué a cocinar para 700 chicos el desayuno y la merienda, estaba sola en la cocina, recién en los últimos años me pusieron ayudante, que era de los planes trabajar".

"A veces me agarraba la desesperación cuando las papas no me hervían o los fideos no se cocían, y se me llegaba la hora de comer, y veía a los chicos que me preguntaban si me faltaba mucho".

"Cuando empecé, la cocina era de esas comunes, como la que tenemos en la casa, luego con el tiempo me trajeron una cocina industrial, antes entraba a las 6 de la mañana, después cuando me efectivizaron, mi horario era de 8:30 a 14:30, las cosas las proveía el gobierno, la cooperadora también hacía su aporte importante".

"A veces me quedaba hasta más tarde colaborando cuando organizaban algún acto para recaudar fondos, pegando afiches o cualquier cosa que pudiera ayudar, me sentía muy a gusto, recuerdo a muchas de las chicas, como a Melita Enrique, Mirta Metzler, con todas las directoras y vice directoras tuve muy buena relación, menos con una que no voy a nombrar, no vale la pena, es una mujer muy egoísta, muy mala, ¡quería que le sacara cosas a las comidas para ahorrar!, no pensaba en los chicos, era muy desconfiada".

"Tengo la gran satisfacción que muchos de los alumnos me recuerdan con mucho cariño, muchos me dicen que extrañan esos guisos que les hacía, a la mayoría no los reconozco, imagínense que ahora son hombres, por supuesto han cambiado su aspecto, ese reconocimiento es algo que guardo en mi corazón, no me lo saca nadie.
El menú por lo general lo hacían las directoras, guardo un gran recuerdo de Nona Enrique, era una persona de gran aprecio, ella siempre decía que si yo estaba en la cocina, era garantía de responsabilidad".

"Recuerdo una época cuando traían fiambres y queso, tenía que preparar los sándwich y las fetas las tenía que cortar con un cuchillo, todavía me quedan los callos, no se porque no pedía que me lo traigan cortado, hasta que un día me dio una descompostura y me agoté y me pusieron una chica para que me ayude".

"Con los compañeros de trabajo nos llevábamos bien, éramos muy compinches, a veces estaba muy cansada o algo afligida y siempre alguno de ellos se contaba algún cuento de esos bien verdes, o cualquier otro tipo de charla, se sabían todo lo que pasaba, que la mujer de fulano se fue con otro, que el vecino tiene amores clandestinos, ¡nombraban a todos, y yo no conocía a nadie! (risas), ahora creo que todo sigue igual ¡o peor!"

"Creo que fue allá por 1989 que casi se cierra el comedor, entre todos llevábamos cosas para que siga funcionando, el gobierno no mandaba las partidas, aunque los comerciantes aguantaban, fue un momento crítico".

"El trabajo dignifica a las personas, es algo primordial en la vida, como dice el dicho; el trabajo es salud, es una gran verdad".

19/1/08


Apa Tío...


Dibujo: José "Kolo" Fabre
E-mail: kolo_39@hotmail.com

20/12/07


“Frente al Banco Nación, antiguamente había otra farmacia, y en la vereda estaba instalado un buzón. El dueño, que eran medio raro, tenía por costumbre salir a mirar afuera apoyado en este buzón. Pero un día se muda enfrente en diagonal donde luego compré yo, y como no tenía donde apoyar el hombro, solicita y logra que trasladen el buzón a su esquina, donde está hoy, (risas). Recuerdo que a veces también mandaba a algún empleado a las otras farmacias y ver si entraba algún cliente de él, (risas). El buzón después se quemó, resulta que había unos pibes, que estaban fumando, vieron venir a sus padres y pusieron los cigarrillos en la boca del buzón, los cigarrillos cayeron adentro y ¡quemaron todas las cartas!” (Risas).
“Una vez en una clase estaba discutiendo con una alumna, en eso entra la inspectora y cambio totalmente la conversación, ¡los alumnos me miraban y no entendían nada!, observa un poco la clase y después que sale le digo ¡chau mi amor! Y los alumnos se mataban de risa, entonces ella vuelve y pregunta que pasaba: nada-le contesto-, se tropezó la alumna tal y usted sabe que eso mueve a risa; ah bueno me dijo, siga con la clase”.

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Nació el 17 de septiembre de 1923 en Concepción del Uruguay, es farmacéutico de profesión, estudió en el Colegio Nacional de esa ciudad y en la Universidad Nacional de Córdoba. Casado con 2 hijos.

“Me crié en un barrio muy humilde, éramos 3 hermanos, 2 mujeres y yo, mi padre era ruso, de Odesa, al lado del Mar Negro, siempre nos contaba cuando voltearon a Irigoyen, yo tenía 7 años, recuerdo lo que representaba su figura, la gente salía a la calle a festejar, pensábamos que era la revolución del pueblo, pero era un golpe militar, hoy con el tiempo me doy cuenta del error que significó para el país”.

“El peronismo vino a reivindicar los derechos de los trabajadores, yo fui uno de los que combatió a Perón, sin embargo llegue a ser concejal por el peronismo. Son pocos los que conocen la doctrina peronista, es casi un calco del socialismo de Alfredo Palacios, Perón decía: la tierra es del que la trabaja; el combatía al capital, pero al capital salvaje".

"Si pensáramos como verdaderos argentinos, este país no estaría como está, en el año ´58 San Salvador tenía cinco mil habitantes, y hoy está enrejado ¡por favor!”

“Tiempo atrás, el país era un lugar de transito de la droga, ahora es de consumo, antes en el petitorio farmacéutico teníamos cocaína, morfina, heroína y a nadie se le ocurría probar, la alegría o tristeza deben ser naturales, veo como se hacen mezclas de distintas drogas que te destruyen las neuronas, la unidad anatómica del sistema nervioso, ¿Qué hacían nuestros abuelos cuando tenían un problema, que hacían nuestros padres? Lo afrontaban, no lo evadían, la contención comienza en el hogar, hay familias donde mandan más los hijos que los padres. Se han quebrado los valores de la familia, la amistad”.

“Hace 30 años comencé a hablar de sexualidad en el colegio, una madre se quejó a la rectoría diciendo que un profesor hablaba de sexo en clase, le dije a la rectora: no culpe a nadie, fui yo. Una vez vino un inspector con una fuerte fe católica y le pregunte de charlar estas cosas con los alumnos y me dijo: hacé que se interesen y te pregunten; hoy creo que se lo está por dar como materia”.

“Cada lugar tiene su forma de ser, San Salvador llegó a tener 14 molinos arroceros, en un momento me puse a pensar que no se puede vivir del monocultivo, hay que crear otras cosas, San José y Villa Elisa han aprendido algunas lecciones, va en la mentalidad de cada pueblo, el mundo es dinámico, va cambiando, hay que adaptarse".

"Cuando terminé la facultad, me radiqué en Bs. As, conseguí mi primer trabajo en Ramos Mejía, no podía ejercer en Capital porque no tenía habilitado el título, tenía dos horas de viaje de ida y otras tantas de vuelta, era una cadena de farmacias que tenían sucursales en Italia, Chile y otras partes del país, me ofrecieron trasladarme alguna de estas, pero no acepté, porque iba a seguir siendo empleado y no quería eso”.

“Me enteré por unos parientes, que aquí se vendía una farmacia, que era de Abraham Minuchin, así comencé mi relación con la comunidad de San Salvador. En esos tiempos, de un grupo de vecinos; entre los que recuerdo a Cabrera, que era rematador, surgió la idea de crear un colegio, ya que el éxodo de chicos que se iban a estudiar afuera era muy grande, se armó una comisión provisoria y se comenzó a trabajar, tuvimos algunos detractores, que decían que los ladrillos se iban a podrir, y por gentileza de la municipalidad; en ese entonces era intendente Primo Paoloni, nos cedieron el terreno y se comenzó a edificar".

"Durante muchos años tuve el privilegio de conducir el acto de colación de grado del colegio, también integre lo que se llamaba comisión pro festejos patrios, antecesora de lo que después fue la dirección de cultura”.

“Siempre digo que ser jubilado en nuestro país es un castigo más que un premio, hay una regla en biología que dice; todo órgano que no se usa, se atrofia, y me recuerda también unos versos del poeta Pablo Neruda: el amor es corto, pero el olvido es largo, y tiene razón, tenemos una gran capacidad para olvidar, cuando morimos, de a poco se nos olvida. Me llegó el momento de jubilarme y retirarme del colegio y la farmacia y comencé a trabajar en la farmacia del hospital, cinco años estuve y me empezaron a seguir ideológicamente, una ex alumna, por el delito de pensar distinto, como si el hospital fuera un comité y luego quedé afuera, creo que fue una injusticia, di todo lo que tenía a la institución”.

“Una vez a un señor que yo no conocía, con un nivel intelectual muy básico, le dije: todo muere, hasta el amor, y el me contestó: el amor no muere, se transfiere y me dio una gran lección".

"A veces me preguntan como hago para mantenerme tan jovial, no desde lo físico, por que el paso de los años no lo frena nadie, si no de la actitud hacia la vida, yo contesto que una formula es estar rodeado de jóvenes, luchar por algún ideal, ya sea político, religioso o lo que fuere y por sobre todas las cosas, amar las cosas de la vida”.

“A veces me duele la actitud que tienen muchos jóvenes hoy, tirado en la plaza fumando y bebiendo, pero es una responsabilidad de los mayores saber guiarlos y por supuesto de los dirigentes, que sepan crear espacios para que los chicos puedan ser creativos en cosas positivas, esto no se logra con leyes, sino con el ejemplo”.

“Cada uno vive a su manera, creo que hay dos formas de hacerlo, ser individualista o comunitario, no hay término medio, el individualista vive muy bien, vive para él, el comunitario no vive tan bien, porque lo que sería para él, lo comparte con los demás, yo siempre he sido comunitario, no me fue bien en la farmacia porque al pobre nunca le cobraba".

"Tengo el orgullo de haber tenido como alumnos a muchos que hoy son profesionales, entre ellos a quien considero un hijo espiritual, Hugo Berthet; recuerdo que había muerto Perón y los únicos que sabíamos éramos los profesores, entro al baño y el me pregunta si sabia como estaba Perón; lamentablemente falleció, le dije, y se puso a llorar desconsoladamente. El tuvo un gesto conmigo que no lo puedo olvidar, en una oportunidad le dijo a una profesora que los mejores profesores que él tenía eran Greco y yo. Esta va y le cuenta a la rectora, que inmediatamente me cita y delante de los demás me dice que no yo no conduciría más el acto de colación, a lo cual le contesté que ella tenía la rectoría para decidir, pero no voy a permitir que me juzguen mis pares, ante lo cual Corsini (escribano) dijo-tiene razón-. Después se apersonaron Berthet con un grupo de alumnos mocionando que si yo no dirigía el acto de colación ellos no se presentaban, no lo digo como vanidad, para mi fue un aliciente, una actitud que hasta hoy le agradezco”.

“El hombre debe mirar para adelante, el pasado no se puede modificar”.

19/12/07


Felices Fiestas!!!

De izquierda a derecha: José "Kolo" Fabre, Sergio "Fogonazo" Migueles, Fernando "Picko" Jourdán


Dibujo: José "Kolo" Fabre
E-mail: kolo_39@hotmail.com

20/11/07


"En la esquina 3 de Febrero y Avda. Malarín, había una estación de servicio, su dueño era Masurenco, como no dio resultado, entonces la voltean y queda el piso de cemento, se hace una pista de baile en ese lugar. El dueño era Galarraga, dueño también del Hotel Argentino. Se inaugura la pista inmediatamente y había quedado una fosa de casi dos metros de profundidad, que se utilizaba para apagar cal. Y apareció en el baile un gerente de banco recién venido, grandote, de traje blanco. Este iba caminando medio al oscuro, y se calló en la fosa, hubo que sacarlo de apuro, casi se ahoga. Y estaba el petiso Braum que trabajaba en el banco también y le gustaba el copetín, pero no sabía que este iba a ser el nuevo gerente, y le dice burlonamente – ¡cagas… viejo de mier…! – al otro día se presentó como empleado del banco, pero gracias a Dios el gerente no lo reconoció" (risas).

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Nació el 30 de septiembre del año 1921, en Colonia “La Carlota”. Su padre nació en Italia, vino a los 20 años a trabajar a Bs. As., luego vuelve a Italia para traer a sus hermanos y trabajar. En otro viaje más tarde, iría a buscar a sus padres.

“...porque allá en Europa el alimento corría poco. Mi padre se instaló en Bahía Blanca y comenzó a trabajar en la Empresa Calabromberg y Cía. vendía máquinas a vapor. También montaba molinos en las estancias. Se casó con mi madre de apellido Agostini, era un viejo inteligente, lo mandaron a Tucumán como viajante donde vendió ocho motores grandes a vapor. Eran tres veces más grande que el de un tractor, parecidos a los de la locomotora del ferrocarril. Iban encajonados y completamente desarmados. El se encargaba de armarlos y dejarlos en marcha. Vino a vender máquinas a la zona a un hombre de apellido Perlin, de Colón, que tenía mucho campo, y le ofrece a cambio de maquinaria, algunas hectáreas de campo. Se instaló en esta zona, se dedicó a sembrar y criar animales. Somos tres hermanos varones y una mujer, uno mayor, yo soy mellizo con otro que vive en Gualeguaychú. Hacíamos de todo, pero el trigo, el lino eran los principales cultivos. Después con el tiempo también maíz, girasol. Hubo una época de tártago, de ahí se elaboraba el aceite de ricino. Era un poroto colorado o negro que valía el doble que la planta en si. Mi padre invento una maquina con cilindros de goma para ese trabajo. Se sembró poco, dos años aproximadamente, porque era una planta dura con muchas raíces que cuando se secaban era difícil de desmontar y después no se podía arar, tal vez hoy si se hubiese podido hacer con tractores y las maquinarias que hay.”

“Estudié en la escuela de Droz, que hoy ya no existe, no hay más nada, queda una tapera. Llegábamos a pie, porque nos quedaba cerca. Después mi padre compró campo a 7 km. de San Salvador. Yo tenía 10 años, seguimos en la escuela nacional, que en ese entonces estaba ubicada en la esquina de Avda. Colón e Ituzaingó. Nuestro padre nos mandó a la escuela porque quería que nosotros aprendiéramos algo.
Trabajar en ese entonces no era como se trabaja hoy día. Nos levantábamos a las 5 de la mañana con mi hermano, ordeñábamos, terminábamos, nos lavamos, nos cambiamos, nos poníamos el guardapolvo y nos veníamos a caballo a la escuela nacional, volvíamos de la escuela y nos dedicamos arar el campo. En ese entonces se usaba la tracción a sangre, tirados por caballos".

"Hice el servicio militar en Gualeguay, en el Regimiento III de Caballería, que ahora lo trasladaron a Gualeguaychú. Para mi no fue duro hacerlo porque estábamos acostumbrado a la rudeza del campo, yo sabía andar a caballo, para el muchacho mal educado o atrevido, si lo era. Estuve diez meses, me dieron de baja en la primera tanda, y quedaban lo más brutos, hablando en criollo".

"Yo me puse de novio con Alba Continanza en el año 1949. Mi suegro que estaba muy enfermo, me pidió que me casara cuanto antes para hacerme cargo del trabajo en el campo con mi cuñado. Entonces me casé a los 27 años en un salón de la casa donde hoy vivo. Tengo un hijo herrero y una hija que trabaja en el juzgado, ellos tienen sus trabajos. En el campo con peones no se puede trabajar, siempre tiene que andar uno atrás, y hace tres años con mucho dolor vendí el campo, y hoy estamos jubilados con mi señora".

"Si me preguntan ¿te gustaría vivir en el campo?, me voy corriendo. El primero que trajo radio en esta zona fue mi padre, una radio a galena que funcionaba con una piedrita, se ponía en la oreja como el teléfono. Cuando peleo Dempsey y Firpo, se lleno mi casa de gente, yo escuche la pelea y me quedó grabado para siempre. Venía toda la gringada de la vuelta ya que nadie tenía radio".

"Cuando yo era soltero, con mis hermanos Roberto y Leopoldo, el comisario Rufino Benítez y sus dos hijos, fundamos el Club Sportivo San Salvador el 19 de marzo de 1946., no había donde bailar. En ese entonces nos juntábamos en la casa de alguno, o íbamos a la comisaría, y bailamos escuchando radio que transmitían orquestas que tocaban en vivo. Fue ahí que fundamos el club".

"Años después comenzaron a surgir bailes por todos lados de las colonias, había que ir en sulki. Las pistas se regaban a cada rato con sal y agua, ya que la sal mantenía la humedad. Antes las mujeres no usaban pantalones y cuando regaban la pista aprovechaban a sacudirse los calzones que tenían con tierra, (risas)”.

"Antes los gobiernos se ocupaban más del campo, ahora no les preocupa, le interesa la política, lo veo mal. El campo es que te da de comer a Uds., a mí, a todos. Del trigo se fabrica el pan, el maíz, de la hacienda la carne, de la oveja la lana, pero no le dan bolilla".

"Nosotros llegamos a tener mil ovejas, tendría 200 corderos machos, los demás hembras, siempre las donaba a una institución. Teníamos 15 esquiladores trabajando con nosotros. Los campos van a terminar en gente con grandes capitales que vos no sabes de donde son, ni quien son, los están comprando gente anónima para la soja. El presidente que tuvimos de la Rioja vendió la mitad de la Laguna del Iberá a Tomphson. Esa laguna tiene la profundidad y una vertiente de agua bien dulce suficiente para mil años, yo las conocí, es una belleza. El valor que tiene no se compra, tiene la fauna que se busque, y en el futuro se predice que solo va haber agua salada".

"Con Prospero Cabrera, y Mereman (Director de la escuela provincial que funcionaba donde hoy esta la Escuela Nº 9) fundamos el colegio Francisco Ramírez. Nunca tuve un reconocimiento, aquí no hay gente de esa. Con decirte que una vez lloré. Yo siempre iba a ver cuando se recibían todos, me senté en la fila de adelante, alguien se me acerca y me dice, -señor, usted no puede estar ahí, porque esto es para los directores- me levante y me vine llorando, porque ahí se recibieron gente que hoy son abogados, escribanos, grandes personajes. Pero ninguno jamás saco un artículo de eso, ¿para qué? Cuando el Club S.S.S. cumplió 50 años, el presidente del club me invitó a tomar una cerveza, nada más".

"Conseguí el dinero para techar la cancha de básquet, que ni Paraná tenía. Me fui a Gualeguaychú una vez a llevar los chicos a jugar, y vi la única cancha techada de la provincia, y vine con el cuento que quería techar la cancha, nadie me pelaba. Mezclaban la política, o te marginaban, como podía ser que Pancracio un gringo del campo con 3º grado venga y funde un colegio, el Club S.S.S., y después le va a poner techo a la cancha. El único que me apoyaba era el Flaco Barsi que se fue después a Paraná. Después de cuatro reuniones decidieron que si, y el problema era mío, como conseguir la plata, y hable con el gobernador que mandara $1000 para comprar el techo, y $1000 los bancos del colegio. Pedí presupuesto y el techo valía $500, el resto lo usaría para las tribunas. Conseguí que mandarán $1800 en bonos, cuando vine con los bonos todos me planteaban que no servían, que ¿qué iba a ser ahora? Era gente contraria mía y que nunca hizo nada. Me tuvieron con tantas vueltas, demoraban, que cuando compramos el techo costó $1000. Para cambiar los bonos hablé con el escribano Tejera y me los compró a todos para pagar los impuestos. Fue el primer modelo de banco del colegio que compramos”.

Enrique fue Concejal por la UCR del ´73 - ´76. “Presenté un proyecto donde se aprobó la creación de un puente antes de llegar al local de remate, porque no podía llevar o traer las tropas porque se ahogaban los terneros”.

19/11/07


Ex-Jugador base de Sportivo San Salvador


Dibujo: José "Kolo" Fabre
E-mail: kolo_39@hotmail.com

20/10/07


"En el año 1969, mientras todo el mundo estaba expectante a la llegada del hombre a la luna, yo venía de Paraná en la caja de un camión por la vieja ruta 18, (camino de ripio), de presentar la obra “Barranca abajo” de Florencio Sánchez, en una muestra teatral realizada en el Teatro 3 de Febrero. Así que me perdí el acontecimiento pero igual veníamos mirando la luna", (risas).

"Recuerdo en Lucas Sud en lo de Villanueva, estábamos representando la obra, y habían montado el escenario al borde de la pista, era una noche de verano, y detrás del escenario estaba la casa de familia, estoy hablando del campo, la única forma de sacar agua era con la bomba a mano, y en la mitad de un acto con todo el público expectante y en silencio, se oye el ruido de la bomba, huik… huik… huik…" (risas).

“Cuando representamos Nazareno Cruz y el lobo, debíamos resolver, ¿como iba a ser la transformación?. Entonces en el momento que se producía, el Negro Córdoba que hacia el personaje de Nazareno se tiraba en un catre, se oscurecía la escena, y Rene Garcia esperaba debajo del catre para ayudarle a poner una careta endiablada y peluda junto a unos guantes también con pelos para las manos”, (risas).

“Yo siempre digo que soy como Facuando Cabral, no soy de aquí, ni de allá”.

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Nació en Capital Federal. Su familia estaba compuesta por: su padre que trabajaba en Aeronáutica Nacional por lo que a cabo de un tiempo debía ser traslado a distintas ciudades; su madre, una hermana, y un hermano nacidos ambos en Córdoba. Cuando Mirtha tenía meses de nacida, sus padres se mudan a la ciudad de Córdoba. Fue ahí donde vivió su infancia, inclusive hubo un tiempo que vivió en Reconquista (Santa Fé).

El 1º grado básico lo termina en Córdoba. Al momento de cursar el 1º grado superior, su padre es trasladado a Paraná, pero se radica en San Salvador como primera instancia hasta conseguir una vivienda en la capital provincial. Los abuelos de Mirtha eran oriundo de San Salvador, lo que le facilita cursar seis meses en la actual Escuela Nº 1, luego se va a vivir con su padre a Paraná, termina sus estudios y se recibe de Maestra. Vivió allí hasta los 19 años y luego vino a San Salvador.
Se caso con José Bouvet, y tuvo cuatro hijas de las cuales dos, hoy son docentes.

Mirtha es una de las pioneras en la actividad teatral de Jubileo y San Salvador. Comenzó con en el grupo vocacional de teatro “Blanco y Celeste” junto a su marido, un grupo de maestras y vecinos en la localidad de Jubileo, con la obra “Nazareno Cruz y el lobo” de Juan Carlos Chiappe bajo la dirección de Luís Virgilio “Poroto” Carballal. Realizaron dos presentaciones, en Jubileo y San Salvador.

Luego en el año 1968 siguiendo con la actividad teatral, integra el grupo de teatro “Candilejas” presentando “Barranca abajo” de Florencio Sánchez, bajo la dirección de Luis D. Salcedo. Debutaron con la obra en la Fiesta del Arroz, en un galpón de la Cooperativa Arrocera de San Salvador. Esta obra tenía la particularidad de tener armado su propio telón de teatro, de modo tal que cuando se presentan en el teatro 3 de Febrero (Paraná), lo arman dentro del telón de la sala. Eran tres actos, los dos primeros tenían como escenografía el patio de una casa, y en la último acto, lo más maravilloso, aparecía un rancho con techo de paja, que aparecía todo oscuro y para simular un amanecer el director había creado un sistema para que la luz apareciera suavemente, no había la tecnología de hoy. Esta obra se representó en Macia, General Campos, Pedernal, Paraná, Lucas Sud, entre otras zonas rurales.

Su última incursión en teatro fue presentando la obra “El mal entendido” de Albert Camus, bajo la dirección de Luís D. Salcedo, con más exigencia de preparación debido a que la puesta en escena debía competir en la localidad de San José.

“Los costos de las obras los solventábamos con un porcentaje de las entradas, haciendo fondos propios, los comercios locales y el apoyo del Intendente Reilen, no podemos decir lo mismo del ese entonces, Secretario de Cultura".

"La elección de la obra era definida en una mesa redonda donde se leían los libretos y se llegaba a un acuerdo. El lugar de ensayo fue primeramente en la propiedad de Nena Velich. Después fuimos a un galpón de una casa vieja carcomida por el tiempo que muestran los ladrillos cubiertos por el musgo de los años, la antigua panadería de Gelbes, en Avda. Malarín y Urquiza.”

Comenzó a ejercer como Docente en la Escuela Nº 1. Luego prosiguió en Jubileo donde conoce a su futuro marido, José Bouvet. Se viene a vivir definitivamente a San Salvador cuando su marido comienza su trabajo en el Banco de Entre Ríos.

Luego de tres años de no ejercer como docente, retoma en el año ´70 en la Escuela Privada Nº 113. En el año ’77 asume como Vice-Directora. Y en el año ´81 es nombrada Directora. En el año ´89 trabaja paralelamente como secretaria de la Escuela “Francisco Ramirez”. Finalmente en el año ´99, se jubila.

“Siempre me gusto mucho el trabajo docente, no faltaba nunca, porque no había quien diera clase, estuve agremiada a AGMER, hice paro, pero se tomaban de otra manera los derechos y las obligaciones. Los fines de semana hacíamos pasteles, empanadas, asado con cuero, comidas, todo a fuerza de pulmón. Nos entregábamos por completa a la escuela, éramos maestra, portera, carpintera, lo que fuese, había que contribuir a lo que faltaba, ahora esta todo echo, y lo que no, se reclama, pero es más difícil porque se desvalorizó al docente, los trabajadores y profesionales en general, en el sentido que donde se reclama te mandan carta documento, no estoy diciendo que este mal ni lo uno, ni lo otro".

"No creo que antes se enseñaba más, era distinto. Antes se tenía más horas dedicadas a pocas materia pero todo con un solo maestro, con el tiempo fue cambiando, hoy hay muchas materias especificas con docentes especiales para cada una, con el fin de orientar a alguna carrera. Terminé muy cansada, pero la añoranza siempre vuelve, porque a mi me gustaba, pero tuve que empezar a pagar una deuda interna que tenía con mi familia, que es el tiempo que no estaba en el hogar”.

19/10/07


Se aprecia en plena acción de una tradicional fogata de San Juan y San Pedro, ritual que le permite conservar su vitalidad a través de los años. Hombre que en sus relatos de cuentos fue "Cacique" de los indios. Luego con los años parece le pidieron su participación en el Ejercito Argentino para defender la patria.


Dibujo: José "Kolo" Fabre
E-mail: kolo_39@hotmail.com

20/9/07


“Mi padre tenía carnicería enfrente del salón Fraternidad, su socio fundador era el crespo Braun, y el peón Cecilio Peralta, quien dentro de una olla grande de tres patas derretía la grasa. A tempranas horas de la madrugada se comenzaba a trabajar cortando y preparando la carne porque no existían las cierras eléctricas, todo se cortaba a mano. Se prendía un fogón grande, bien temprano para el derrite de los cebos. Don Cecilio tiraba una parrilla al lado del fuego, sacaba brazas y se asaba toda la parrillada para invitar a los clientes “a pegar un tajo” como una atención, o a comer los chicharrones que dedaban en el colador. La gente del campo que venía al pueblo hacer sus trámites o a surtirse, compraba una tira de asado, se la daban al asador y volvían al mediodía para almorzar junto al fogón”.

“Los Argentinos debemos dejar de alentar divisiones políticas de forma permanente. Respetando ideologías debemos unirnos y trazar un proyecto de país con aporte de ideas de todos los sectores. Debe perdurar a pesar de los cambios de gobiernos, debe tener continuidad para lograr sus objetivos, y el progreso del país. Necesitamos una política agropecuaria coherente y estable que permita al campo producir con certidumbre y desarrollar las potencialidades extraordinarias que tiene el país. La coyuntura internacional es sumamente favorable para nuestra producción, no tiene procedentes y sería lamentable perder la oportunidad historica”.

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Nació en San Salvador el 11 de abril de 1935, su familia eran colonos de la Jewish Colonization Association en Cnia. Berro, que este año cumple su centenario junto a la Cnia. López; ambas separada por una calle la ruta Nº38. Sus abuelos paternos perdieron el campo como muchos productores en la crisis de 1930. Luego su padre volvió a comprar una propiedad rural dedicándose a la ganadería como había hecho desde muy joven.

Dió cumplimento con el Servicio Militar en el Regimiento VI de Caballería Blandengues en Concordia. Se dedicó al campo y en 1961 unió su vida junto a Isabel estableciendo su hogar en “El Cascotito” dedicándole tiempo y esfuerzo al trabajo rural.

“En 1942 mis padres se radicaron en Concordia. Curse mis estudios primarios en la Escuela Belgrano luego seguí los estudios secundarios en el Colegio Nacional Alejandro Carbo”.

“Venía con frecuencia a la chacra de mis abuelos Presman, por lo tanto pude vivir y palpar las problemáticas del sector, los sacrificios y las privaciones de la gente de campo, y me prometí integrar entidades gremiales para lograr reivindicaciones del sector, fundamentalmente luchar gremialmente tratando que mejoren las condiciones en que se desenvolvía la vida y el trabajo rural. Hice cursos de capacitación de ganadería, me dediqué a esa actividad y a la siembra de lino y arroz”.

“El desarrollo del país se inicio con la producción de carnes y sus subproductos, y a partir de fines del siglo XIX y a principios del XX se logró un crecimiento extraordinario, le dieron al país el nombre y la fama de GRANERO DEL MUNDO.
Hoy la agricultura familiar lamentablemente va desapareciendo, donde existieron colonias el éxodo rural ha hecho florecer taperas que a través del tiempo van aumentando en número”.

“Los productores vivieron muchos años en situación de pobreza, se les adjudicaron tierras en ventas, con plazos de pagos, pero tenían que hacer frente a amortizaciones e intereses. Muchas explotaciones desaparecieron al rematar las chacras y establecimientos ganaderos al no poder cumplir sus propietarios con las deudas bancarias e hipotecarias; fue en la crisis del ´30, también le sucedió a mi familia paterna Se produjo una fuerte deflación y los animales, cereales, las tierras… cayeron a la mitad de su valor, los granos se acumulaban en el ferrocarril porque no había compradores. Una parte del campo pudo sobrevivir pero con enormes sacrificios”.

"A veces resulta difícil entender como los productores pudieron aguantar tanta adversidad; una crisis económica que duro del `29 al ´33; sumado a que en el periodo del ´30 hasta marzo del ´31 hubo un periodo copioso de lluvia que no permitieron levantar las cosechas y se perdieron totalmente; y aún más, en los primeros años de esa década, se repitieron mangas de langostas cuyo efecto devorador fueron una calamidad. En el pasado los riesgos propios que tiene la actividad agropecuaria como sequías e inundaciones que no son asegurables justificaban el crédito agrario fuera de fomento con tasas diferenciales. Hoy no existe y habría que restablecerlo. Habría que diferenciarlos de los créditos de la industria y el comercio, el campo tiene en común el riesgo empresario, pero no tienen riesgo no asegurables como la actividad rural”.

Pascual comenzó a participar muy joven en las entidades gremiales y cooperativas. Consideraba fundamental agremiarse para luchar por la solución de los problemas agrarios y abaratar el costo de los insumos. A los veinte años forma parte del Consejo de la Cooperativas de Defensa Agraria. En el año 1960 surge en Concordia el movimiento Tribuna Ruralista, Asociación Civil de Productores Agropecuarios del Litoral, cuyo objetivo era unir solidariamente a los productores sin interesar el nivel económico para defender los intereses del sector. A este movimiento se unen un considerable número de productores de San Salvador. Pascual es nombrado secretario del primer Consejo de Campesinos de nivel provincial, integrando también el mismo dos productores locales; José Moyeví y Maximino Rodríguez.

Al ver la indiferencia de los gobiernos de turnos en atender y solucionar los problemas, el movimiento gremial por decisión democrática mediante el voto decide convertirse en movimiento político para tener representación directa, y surge el Partido Social Agrario.
“Yo creo que fue una medida prematura para ese momento. Esto hizo malograr la entidad gremial”.

“De ahí fue que en el año 1969 junto a un grupo de productores decidimos integrar Federación Agraria Argentina (F.A.A.) llegando a concretar una filial en San Salvador en el año ´72 que generó en la zona una acción gremial muy positiva. La creación de la agencia I.N.T.A. en nuestra ciudad se debe a las gestiones que se comenzaron en aquella época por esta entidad”.

En el año ´83, Pacual es nombrado Asesor de la H. Cámara de Diputados de la Pcia., en al Comisión de Legislación Agraria, asesorando en al elaboración de la última ley de colonización que creó el Instituto Pcial. de Transformación y Colonización Agraria de E. Ríos. De esta ley se crearon las Cnias. “La Fraternidad” (Chajarí) y “Las Acacias” (R. del Tala). “Lamentablemente hoy este valioso instrumento legal no tiene vigencia”.

En el año ´87 es miembro del Concejo Deliberante de San Salvador.
“Mis principales preocupaciones fueron: el tema de la seguridad para el tránsito de ciclista y peatones por el riesgo que presenta la Ruta Ncial. Nº 18 que fue la causa de muerte y graves accidentes. Presenté un proyecto aprobado por unanimidad que debía utilizar las regalías de Salto Grande. Actualmente por CAFESG la obra de iluminación se esta ejecutando. Restaría para mi criterio mejorar las banquinas, construir una bicisenda, y una pasarela elevada a la altura de la plaza".

"Otra idea fue homenajear a nuestra ciudad para su centenario, organizando la zona con la creación del Departamento San Salvador. Aportamos todos los fundamentos necesarios para llevarlo acabo. Fue ahí que se formó la Comisión de la Pro-creación del Dto. S. Sdor. La Filial de Federación Agraria y la Cooperativa Arrocera de S. Sdor. tuvieron una acción importante y meritoria en la integración de la zona que hoy abarca el mismo”.

En el año ´69 en función gremial es nombrado Director en C.A.P. Yuquerí S.A., Frigorífico de la Corporación Argentina de Productores de Carnes. En el año ´72 es nombrado Director Ejecutivo en esa planta, que ocupaba mil obreros y doscientos empleados.
“En el año ´73 lamentablemente fue intervenida esta empresa de todos los productores y allí se jugo su suerte, que termino en la mano liquidación, ante la indiferencia de sucesivos gobiernos que permitieron la devolución a sus legítimos dueños pero no arbitraban los medios”

“El aporte de nuestra zona al desarrollo provincial ha sido significativo, tanto como principal cuenca arrocera del país como en diversas producciones agrícolas y pecuarias, pero no hubo como contraparte ejecuciones de obras”.

"Siempre he apoyado proyectos y causas que he considerado justas. He hecho lo posible por acompañar a quienes trabajan con esfuerzo y constancia, con desinterés y honestidad, por un ideal… Pienso que la vida no tiene sentido ni motivación sin ideales”