20/4/07

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“Un día tiraron un cartucho con tinta desde el fondo del aula, manchó a dos chicos que estaban escribiendo en el pizarrón y también a mi, entonces pensé; no puedo dejar pasar esto sino mañana, ¿que me hacen?, y les dije: -escriban en un papelito quien fue. Pasó el último recreo y nadie escribió quien había sido el culpable, pero yo tenía la ventaja que como no les decía quien era el culpable, le dije: -bueno, ya se quien es, nos vamos- y nunca lo supe.
Un día en un asado en un molino, justo enfrente estaba sentado un ex-alumno, la mamá y el papá. Yo siempre desconfiaba de él y le digo: vos fuiste alumno mío, ¿vos recordas ese año que tiraron el cartucho? –Ah, si yo fui!!!. –Como diez años después me enteré”, risas.

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Elba Martin, nació Colonia Vailina en el año 1947. Estudió allí hasta 3º grado debiendo hacer una legua a caballo para llegar a la escuela, tuvo que seguir cursando 4º y 5º en Arroyo Barú por las limitaciones en aquella época de las escuelas. Fue así que del 6º grado a 2º año vino a San Salvador para después viajar a San José y poder cursar 3º y 4º año.

Completó sus estudios en un convento en Lobos Provincia de Buenos Aires. Trabajó allí para pagarse los estudios y se recibió de maestra normal, hoy ya hace casi diez años que esta jubilada.

Comenzó su carrera como docente en San Ernesto donde estuvo aproximadamente ocho años.
“No había ripio en aquella época, era una zona muy desfavorable...”, nos comentaba Elba.

Luego le dieron el pase a San Salvador, pero no obtuvo la toma de posesión, por lo cual hacía un año en cada localidad.
“La gente del campo es muy solidaria y muy buena, pasaban por la escuela y me preguntaban: -¿señora usted quiere ir a San Salvador?- y me traían.”

“Para mi la docencia fue mi vida, fui bibliotecaria ad honorem, comprábamos libros, vendíamos rifas, atendía la biblioteca en los recreos, atendíamos el comedor, nos reuníamos con los padres, con los directivos, hacíamos la planificación, etc. siempre había horas extras, no sé si las hay ahora”, se pregunta Elba.

“En el trabajo del docente, la gente cree, que es nomás las cuatro horas que estamos en la escuela, pero el único que sabe cual el trabajo del docente es el marido o el que esta en la casa”.

Fiestas Patrias
“Nosotros íbamos a la plaza toditas las fiestas patrias, al principio teníamos que ir con uniforme blanco, a lo sumo una camperita blanca. En la sombra de aquella plaza a la mañana temprano hacia un frío, yo me recuerdo que agarré una gripe de dos semanas estando embarazada, un 9 de julio que fue histórico. Ahora no, yo creo que no es exigencia ir a la plaza, para mi la escuela fue un sacerdocio, eso era cumplir, no llegar tarde, yo dejaba todo para ir, era la forma de ser de uno… ahora no lo haría, no, no, porque tampoco lo hacen, no voy y listo que lo atienda la directora o la secretaria”.

El respeto del docente
“Uh… eso ni hablar, en el campo una maravilla, y acá también… hasta ahí nomás después ya cada vez…”, duda, “yo nunca tuve problemas gracias a Dios, ahora si tuviera que dar clase me infarto, me muero… porque no es la forma, ahora no respetan al docente, no respetan a nadie. Tenía un problema en el aula y lo resolvía ahí, nunca lo llevé o mandé un chico a la dirección".

“Antes el docente era por vocación, ahora generalmente es como una salida laboral rápida, es bravo eso cuando no hay una verdadera vocación. Una vez me lo dijeron y casi me enojo pero dije no, el docente es vocación, yo sentía eso, y ahora si tengo que reconocerlo que es así, yo de los cuatro años dije que quería ser maestra”

La Pintura
“Eso siempre me gusto, me hacían hacer todas las carteleras, lo que era ornamentación y en el 3º año en San José me dieron una medalla, era como un incentivo que me daban. Pero mientras yo daba clase no me podía dedicar a la pintura y a la familia, entonces después que me jubilé empecé haciendo un curso con Sandra Bonin una chica que venía de Concordia a la Escuela n° 113. Ella venía acá a casa, yo le pagaba y me enseñaba a usar los pinceles, la tela, preparar todo".

"Luego empecé con Mariela Rey que ella también pinta muy lindo, esta estudiando en Misiones y sigue la carrera. Fui a Concordia al Instituto Alma Mora con la profesora Teresita Blasco. Después de ahí me largue sola, en algunas cosas soy autodidacta, como en el tema retrato, que eso no lo enseña casi nadie, es lo mas difícil que hay, las expresiones de los rostros".

"Lo hago como un hobby, pero al vender puedo ir reponiendo lo que voy haciendo porque es un hobby muy caro. Pinto mucho por pedido y después también lo que ven".

"Antes sacaba el motivo de un almanaque, una revista, pero una vez fui una clase en Santa Fe, y la profesora me inculcó, diciéndome: -como vos ahora te presentas en exposición tenes que hacer temas tuyos, fotos que sacas vos o te trae un fotógrafo o la persona que quiere que le pintes algo- ahora hago así, todo es inédito".

"Uso las técnica acrílico, pastel que es sobre papel y óleo, la preferida es el acrílico, los pigmentos son los mismos, la diferencia que uno es con agua y el otro con aceite, y se diluye con agua ras, esto me produce dolor de cabeza, entonces como los pigmentos son los mismos prefiero el acrílico, ahora eso si hay que ser mas rápido porque seca muy rápido".

"No los vendo a nivel artístico, sino a nivel social, al alcance de la sociedad".

"Nunca valoro el tiempo, porque nunca me puse a pensar las horas que me lleva este cuadro. Pinto a la tarde, una, dos o tres horas cuando estoy sola, o tengo un tiempito.
Tiene que ver mucho el estado de ánimo, puede llevarte dos días y salir el mejor, como también me puede llevar una semana".

"Estuve trabajando en Caritas, me gustaba mucho, el padre Silverio nos aleccionó y dijo: -ustedes vallan y constaten en las casa- para mi fue una eminencia, excelente como persona, sacerdote, aprendí mucho, vi mucha miseria económica, humana, espiritual, falta de cultura, hay que tener mucho tiempo, vocación, disposición, requiere de servicio y humanidad. En esa época no había comedores escolares, ni el plan social como hay ahora. Acá en el centro los que tenemos un buen pasar medianamente laburando, vivíamos en una burbuja".

"Ahora si me dedico a la pintura no puedo dedicarme al trabajo social lleva mucho tiempo. Siempre tuve la idea con Irides Phool de hacer un comedor-escuela pero ¿de donde empezar?, es difícil, soy apolítica”.

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